| En cuanto a litogías,
encontraremos pizarras durante
el ascenso, y mármoles calcodolomíticos
con intercalaciones de pizarras
cuando vayamos hacia la zona
de la Sierra.
La rivera cuenta con una vegetación higrofítica
con Paspalum paspalodes, gramínea
que forma un denso pastizal,
tréboles blancos (Trifolium
repens), Bidens aurea, Verbena
oficinales, mentastro (Mentha
suaveolens), Arum italicum,
etc., y orillas tapizadas con
ortigas (Urtica dioica). Enseguida
localizamos nogales (Juglans
regia) y cultivos de frutales
con melocotoneros (Prunus persica)
e higueras (Ficus carica). Algo
más adelante nos vemos rodeados
por un alcornocal (Quercus suber)
y encinar (Quercus ilex subsp
ballota). En el camino empedrado
entre muros son frecuentes Parietaria
judaica, matagallos (Phlomis
purpurea) y jaras rizadas (Cistus
crispus).
|

|
En
el pequeño arroyo donde nace el Barranco
de la Fresnera podemos localizar los
helechos doradilla (Asplenium ceterach)
y culandrillo de pozo (Adiantum capillusveneris).
En
torno a la ribera, arroyos temporales
y zonas próximas habitan numerosos anfibios
como la rana común, ranita meridional,
el sapo común, sapo de espuelas y sapo
corredor.
Vamos
subiendo por el camino entre muros de
piedra todo el tiempo en dirección sur
sureste.
Al
llegar al collado podremos contemplar
un amplio paisaje de dehesas hacia el
sur.
Continuamos
entre granados (Punica granatum), escaramujos
(Rosa sp.), juncos (Scirpus holoschoenus),
cardenchas (Dipsacus fullonum), dipsacáceas
con tallo y hojas provistos de aguijones,
majuelos (Crataegus monogyna subsp brevispina),
jaras blancas (Cistus albidus) y, en
los muros, ombligos de venus (Umbilicus
rupestris).
Empezamos
a subir una pendiente muy fuerte a la
vez que entramos un pinar mixto de pinos
piñoneros (Pinus pinea) y Flandes (Pinus
pinaster), con abundante matorral xérico
de jaras rizadas (C. Crispus), jaras
pringosas (Cistus ladanifer) jaguarzos
morisco (Cistus salvifolius), aulagas
(Genista hirsuta), cantueso (Lavandula
stoechas subsp luizieri), etc.
Pasamos
por una zona de huertos con olivos localizando
junto al camino quejigos arbustivos
(Quercus faginea), romero (Rosmarinus
oficinalis), jaras blancas (C. Albidus),
las leguminosas subarbustivas Dorycnium
pentaphyllum y Coronilla juncea, la
última con tallos fisculosos (huecos)
similares a un junco, coccojas (Quercus
coccifera), mirtos (Mirtus communis),
el jarón (Cistus populifolius), las
gramíneas Melica magnolii y Brahypodium
sylvaticum, Carex divulsa, espuelas
de caballero (Delphinium gracile), grácil
ranunculácea de flores azules espolonadas
con propiedades antitumorales, Sedum
album, Centarium erythrea, orégano (Origanum
virens), peonías (Peonia broteroi),
etc.
Ya
llegando a la falda de la Sierra podemos
encontrar calizas. La Sierra de los
Gabrieles se define en un estrato de
calizas y dolomías con intercalaciones
de pizarras. La relativa superior resistencia
a la erosión y la clara definición estructural
des estrato hace que el resultado sea
una sierra lineal muy bien definida.
Piruétanos
(Pyrus bourgeana), Teucrium polium,
romeros (Rosmarinus officinalis), lentiscos
(Pistacia lentiscus), cornicabras (P.
Terebinthus), espino negro (Rhamnus
olelides), coscojas (Q. Coccifera),
jaras pringosas (C. Ladanifer), jaras
blancas (C. Albidus), jaguarzos negros
(C. Monspeliensis) olivillas (Teucrium
fruticans), hierba yezquera o perpetua
(Helichrysum stoechas), altramuz loco
(Astragalus lusitanicus), etc.
Si
bajamos por el camino en zig-zag unos
cien metros tendremos una más amplia
perspectiva.
Abajo,
en la antiguas Colada de las Navas (camino
tradicional) y flanqueados por la solana
de la Sierra de los Gabrieles, se reconocen
amplias áreas con cortijos dedicados
a la actividad agraria.
A
la vuelta, además de una panorámica
interesante de Arroyomolinos, podemos
ver una gran cantera en las sierras
de la derecha.
FAUNA.
Encontramos
las especies propias de dehesa con abundancia
de especies forestales como arrendajos,
trepador azul, zorzal charlo, pico picapinos,
etc. Las zonas de huertas y cultivos,
muchos de ellos abandonados, atraen
a diversas especies frugívoras como
mirlos, rabilargos, currucas y zorzales.
Resultan relativamente
frecuentes en el área las rapaces de mediano
y pequeño tamaño mientras que la presencia
de un arbolado viejo propicia el asentamiento
de rapaces nocturnas como mochuelos, cárabos
y autillos. Diversas especies de murciélagos
pueden ser localizadas en los alrededores.
SENDERO DE ARACENA A LINARES
Trayecto: |
Lineal |
Longitud: |
5
Km. (sólo ida) |
Desnivel
topográfico: |
__ |
Costas: |
__ |
Dificultad: |
media.
- baja. |
Tiempo
estimado: |
2
h. |

Salimos de Aracena por el camino que empieza
al lado de la piscina municipal. Nos
adentramos entre muros de piedra en
una zona de solana con huertos y dehesas,
en las que son frecuentes aprovechamientos
ganaderos familiares. Abundan las cistáceas,
jaguarzos, almoradux, tojos, cornicabras,
lentiscos, cocojas, zumaque y quejigos.
Y pasaremos por algún caucecillo con
adelfas, sauces y zarzas. En algunos
muros veremos helechos.
Más
adelante, también encontraremos alcornoques,
orilleras, madroños y escobones.
Desde
el punto de vista litológico el itenerario
es relativamente homogéneo, pues la
mayor parte del recorrido lo haremos
sobre tobas (metavulcanitas de aspecto
pizarrosa).
Llegamos
a un punto en el que el camino principal,
que ha sido más o menos horizontal,
inicia una clara y prolongada pendiente
en bajada. Desde aquí tendremos una
interesante vista de las sierras de
Linares.
Bajando
junto al Arroyo Plamencia y siguiendo
el camino llegaremos finalmente a Linares
de la Sierra. En este tramo pasaremos
por zonas gneis. El paisaje habrá cambiado
respecto al adehesado típico que hemos
venido recorriendo hasta aquí.
Además
de alcornoques, veremos espino negro,
madreselvas, olivilla, retama loca,
aulagas, mirtos, orilleras y también
quejigos.
En
las solanas hay tojos, jaguarzos, cantueso,
mirtos. En el arroyo se observan adelfas.
Pasamos
por un puente y a nuestro alrededor
hay huertas con membrillos y manzanos.
En
la ribera encontraremos sauces, y juncos.
Y algún alcornoque de buen porte.
Ya
cerca de Linares pasaremos por un alcornocal
con importante presencia de quejigos.
Y en las solanas podremos ver almoradux.
El
bosque, en general, es de tipo termomediterráneo
y mesomediterráneo silicícola con encinas
y alcornoques y sotos riparios con vegetación
mesófila. Con especies como Quercus
faginea, Thymus mastichina, Latuca virosa,
Rhus coriaria, Cheilanthes, etc.
Las
pequeñas aves como abubillas, currucas,
herrerillos, carboneros, zorzales, mirlos,
etc. Son las más fácilmente observables.
Además de los reptiles habituales asociados
a estos medios, y a elementos como los
muros de piedras. Los anfibios pueden
reconocerse en la rivera que encontramos
llegando a Linares.
SENDERO DE ALÁJAR
- LINARES DE LA SIERRA
Trayecto: |
Lineal |
Longitud: |
4,5
Km (ida y vuelta) |
Desnivel
topográfico: |
210
m. |
Costas: |
700
m (máx.) y 490 m (min.) Suma de
ascensos recorridos: 130 m |
Dificultad: |
media. |
Tiempo
estimado: |
1,5
h. |

Al
salir del pueblo encontramos un pequeño
arroyo con bastantes especies nitrófilas
con abundancia de cardos marianos (Sylibum
marianum), Centáurea calcitrapae, viboreras,
(Echium tuberculatum), paletosa (Dittrichia
viscosa). En zonas húmedas junto al
agua localizamos lechetreznas (Euphorbia
caricias), , mentastro (Mentha suaveloens),
escaramujos (Rosa sp), adelfas (Nerium
oleander), zarzas (Rubus ulmifolios),
etc.
El
camino atraviesa unas huertas de olivos
y un alcornocal (Quercus suber) con
ejemplares de gran porte.
El sendero
va junto a muros de piedras con abundantes
helechos fisurícolas
Asplenium onopteris, doradillas
(Asplenium ceterach), Asplenium billotti,
helecho ptotegido por el Catálogo Andaluz
de Flora Silvestre Amenazada, y Selaginella
denticulata. En los márgenes del sendero
aparecen Scabiosa atropurpurea, Brachypodium
sylvaticum, Sanguisorba híbrida y la
labiada aromática Calamintha nepeta
subsp glandulosa.
Subiremos
a través de fincas de alcornocal pasando
junto a una chopera de álamos negros
(Populus nigra) con juncos (Scirpus
holoschoenus), Carex pendula, berros
(rorippa nasturtium-aquatica), Verónica
anagallis-aquatica, Prunella vulgaris,
orégano (Origanun virens), sauces (Salís
sp) y algún quejigo (Quercus faginea).
Ya cerca
del Puerto encontramos un pinar de pinos
Flandes (Pinus pinaster) con castaños
(Castanea sativa) con algunos alcornoques
y olivos. El sotobosque esta constituido
por un matorral xérico con carquesas
(Genista tridentata), jaras pringosas
(Cistus ladanifer), jaras rizadas (Cistus
crispus), jarones (Cistus populifolius),
(Halimium ocymoides), Xolantha lignosa,
etc. En otoño abundad setas como gallipiernos
(Macrolepiotas procera), Russula so,
etc.
El ascenso
hasta Puerto Linares se produce asociado
al cauce del arroyo que baja hasta Alájar.
La morfología del valle fluvial es en
V, característica de zonas de cabecera
fluvial, donde predomina la erosión
de incisión en el fondo, sobre la erosión
lateral y la sedimentación. La litología
del sustrato es gneis.
La morfología
del Puerto es la de un tipico collado.
Como en el caso de las grandes vías
de comunicación, se aprovecha para el
paso, la relativa menos altura entre
otras cumbres vecinas. Además coincide
este paso, con el nacimiento del cauce
de los dos barrancos que desaguan, en
sentidos opuestos.
Desde el
Puerto hacia Linares iremos caminando
sobre tobas (metavulcanitas de estructura
pizarrosa) y pasaremos por bosques en
los que alternan sucesivamente castaños
(Castanea sativa), alcornoques (Quercus
suber), pinos piñoneros (Pinus pinea),
pinos Flandes (Pinus pinaster), olivos
(Olea europaea). Entre al matorral aparecen
orillera (Viburnum tinus), madroños(Arbustus
unedo), mirtos (Mirtus communis), brezo
blanco (Erica lusitanica), jarones (Cistus
populifolius), carquesa (Genista tridentata)
y una grucífera muy llamativa de pétalos
asimétricos de color violáceo Iberis
contracta subps contracta.
Bajando
ya hacia Linares de la Sierra, el sendero
va flanqueado por la izquierda y a distancia,
por los frentes decierta pendiente de
Sierra de la Virgen, La Capellanía y
el Era (Sierra Linares). El origen de
estos desniveles está básicamente relacionado
con la diferencia en resistencia a la
erosión de las rocas que hoy definen
las cumbres y la relativa debilidad
de los materiales sobre los que transcurre
el sendero.
Atravesaremos
un terreno abierto con denso matorral
xérico de jaras, aulagas y cantuesos
con tojos (Ulex eriocladus), jaras pringosas
(Cistus ladanifer), cantueso (Lavandula
stoechas subps luizieri) y la compuesta,
endémica de la Península Ibérica, Centáurea
ornata.
Cruzaremos
una serie de pequeños arroyos temporales
con abundante vegetación de adelfas
(Nerium oleander), juncos (Juncus influxus,
Scirpus loloschoenus), Carex pendula,
Prunella vulgaris, parras silvestres
(Vitis vinifera var sylvestris), hiedras
(Hedera helix), zarzaparrillas (Smilax
aspera), Prunella vulgaris, y algunos
pteridofitos como los helechos comunes
(Pteridium aquilinum), Asplenium onopteris,
culantrillo de pozo (Adiantun capillus-veneris)
y quejigos (Quercus faginea), algunos
de gran tamaño.
En una
parte del último tramo, a partir de
una pequeña represa del arroyo, aparece
un tupido bosque de galerías con álamos
negros y quejigos.
Acabamos
el itinerario junto a muros de piedras
con frecuentes madreselvas (Lonicera
hispanica), orilleras (Viburnum tinus),
cola de caballo (Equisetum ramossismum),
doradillas (Asplenium ceterach), hierba
de San Juan (Hypericum sp), violetas
(Viola riviniana) y, cerca del cementerio,
la compuesta Lactuca virosa de lígulas
azuladas.
Las pequeñas
aves van a constituir una vez más el
elemento más conspicuo de la cominidad
de los vertebrados: abubillas, currucas,
mosquiteros, herrerillos, carboneros,
zorzales, mirlos, arrendajos, rabilargos
etc.
Los muros
de piedras son utilizados por la comadreja
y también otros mamíferos como la gineta,
el tejón, el zorro, el lirón, y, en
lo más espeso del bosque, el gato montés.
Abundancia de reptiles como el lagarto
ocelado, lagartijacolilarga, lagartija
cenicienta, eslizones y varias especies
de culebras como la bastarda, la culebra
de herradura y culebra de escalera.
La zona más propicia para los anfibios
la constituye el pequeño arroyo a la
salida de Alájar.
El origen
de Alájar parece venir de la palabra
árabe Alaxar (Ala piedra), cuyo significado
puede tener origen en la Peña.
SENDERO DE ALÁJAR-
LOS MADROÑEROS
Trayecto: |
Lineal |
Longitud: |
4
Km (ida y vuelta) |
Desnivel
topográfico: |
115
m. |
Costas: |
615
m (máx.) y 500 m (min.) Suma de
ascensos recorridos: 205 m |
Dificultad: |
media. |
Tiempo
estimado: |
2,5
h. |

Llegando
a la plaza de Alájar tomamos por detrás
de la iglesia buscando la salida hacia
el sureste. El sendero comienza, cruzando
la cabecera de la rivera de Alájar,
a su paso por el pueblo.
Por
las últimas casas del pueblo encontramos
asilvestrada una curiosa planta ornamental
de la familia de las asclepiadáceas,
Araujia sericifera, herbácea trepadora
de frutos globosos con semillas negras
con vilanos que producen seda vegetal.
Existe una variedad de esta planta con
una curiosa peculiaridad; las mariposas
al libar sus flores introduciendo sus
espiritrompas, caen atrapadas en una
trampa mortal quedando colgadas de las
flores.
Salimos
subiendo por una fuerte pendiente hormigonada
y vamos recorriendo uan zona con granito.
Suele encontrarse muy alterado, frecuentemente
con disyunción en bolas. A veces pueden
presentar intercalaciones de cuarcitas
negras.
Recorremos
una dehesa de encinas (Quercus ilex
subsp ballota) en donde encontramos,
entre otras, almoradux (Thymus mastichina
subsp mastichina), retama loca (Ossyris
alba), planta hemiparásita (se alimenta
de la savia de otras plantas sin llegar
a matarlas), tojos (Ulex eriocladus),
jaguarzo morisco (Cistus salvifolius),
jara rizada (C. Crispus), Xolantha lignosa,
cantueso (Lavandula stoechas subsp luizieri),
lentiscos (Pistacia lentiscus), Anarrhium
bellidifolium, etc.
Llegaremos
hasta el puerto de los Madroños donde
encontraremos un cruce dejando a nuestra
derecha un camino. Para llegar a los
Madroñeros deberemos continuar el camino
que llevamos, atravesando algo más hacia
delante un pequeño barranquillo tapizado
por grandes adelfas (Nerium oleander),
majuelos (Crataegus monogyna subsp brevispina),
juncos (Scirpus holoschoenus), Carex
pendula, pamplina de agua (Samolus valerandi),
la labiada consuelda menos (Prunella
vulgaris), Anthylis gerardii, dedaleras
(Digitalis purpurea), planta medicinal
cardio-tónica, y los helechos culantrillo
de pozo (Adiantum capillus-veneris),
Asplenium onopteris y Selaginella denticulata,
de tallo dorsiventral con hojas denticuladas
muy similar a un pequeño musgo.
El
sustrato es de diorita, que es una roca
de aspecto granitoide.
A
continuación, es un terreno de rocas
anfibolitas de aspecto pizarroso, descendiendo
una ladera de solana (El Caracol), que
continuará hasta llegar a la aldea.
El entorno vegetal es un encinar y matorral
xérico de cistáceas (C. Ladanifer),
olivillas (Teucrium fruticans), escobones
(Cytisus striatus), cebollas albarranas
(Urginea marituma), etc.
Resultan
frecuentes antiguas huertas con olivos,
granados, naranjos, higueras, etc.
El
aspecto geomorfológico más destacable
en este itinerario es la alineación
de sierras longitudinales que se sitúan
en la panorámica sur, al fondo de los
Madroñeros. El origen de estas sierras,
como suele ser frecuente, se basa en
su contenido en niveles cuarcíticos
que ofrecen una especial resistencia
a la erosión y, por tanto, protegen
relativamente al relieve del desmantelamiento
natural.
FAUNA.
Principalmente
pequeñas aves que resultan comunes en
las dehesa tal como abubillas, zorzales,
mirlos, arrendajos, rabilargos y mirlos
entre otras. Ocasionalmente podremos
observar la presencia de rapaces campeando
por la zona. La única zona húmeda, de
muy escasa relevancia, la constituye
el arroyo temporal que discurre por
Los Madroñedos lo que nos permitirá
encontrar algunos anfibios en épocas
de lluvias o bajo piedras.
SENDERO PANORÁMICA
LOS
MARINES-LINARES DE LA SIERRA
Trayecto: |
Lineal |
Longitud: |
3,4
Km (ida y vuelta) |
Desnivel
topográfico: |
70
m. |
Costas: |
790
m (máx.) y 720 m (min.) Suma de
ascensos recorridos: 110 m |
Dificultad: |
media. |
Tiempo
estimado: |
1,5
h. |
 |
El itinerario comienza
en el camino que sale hacia
el sur de la carretera 433,
a unos 600 m al este de Los
Marines (¡cuidado con la carretera!)
El
camino inicia un ascenso continuo
con dirección sur. Al comenzar
a subir y prácticamente durante
toda la subida nos encontraremos
sobre dolomías y calizas. Este
episodio carbonatado está constituido
esencialmente por mármoles dolomíticos
y calizas, éstas en menor proporción.
Los mármoles son de colores
grises, blancos y beiges, con
una pátina de alteración a colores
marrones oscuros. Se observan,
a veces, sílice sedimentaria
y vulcanitas ácidas ínter estratificadas.
Además de sus afloramientos,
podremos apreciar el suelo de
meteorización derivado de ellas,
de aspecto terroso típicamente
oscuro, desde tonos marrones
hasta rojizos (cambisoles eútricos). |
Comienza
el sendero entre castaños y alcornoques
salpicados con algunas pequeñas huertas
de olivos. Aquí podemos localizar Antirrhinum
graniticum subsp onubensis, herbácea
perenne endémica del sector corológico
Mariánico-Monchiquense de hojas glabras,
corola rosa-pálida casi blanquecina,
con el paladar amarillento. También
cornicabras (P. Terebinthus), paletosa
(Dittrichia viscosa), Mantilsaca salmantica,
etc.
La
salida entre muros de piedras presenta
un denso helechal (Pteridium aquilinum).
Entre los castaños aparecen algunos
rebollos (Q.pyrenaica) con zarzas (Rubus
ulmifolius), asi como encinas achaparradas
con torvisco (Daphne gnidium), jara
rizada (C. Crispus), jaguarzos moriscos
(C. Salviflolius), Sanguisorba híbrida,
Dactylis glomerata, etc.
Al
llegar al puerto comenzaremos una brusca
bajada hacia la izquierda en la que
el camino se estrecha. El final del
itinerario coincide con unos pequeños
afloramientos rocosos.
El
camino cambia su dirección de sur a
este continuando entre encinas y alcornoques.
El terreno dominante es calizo con jaras
blancas (Cistus albidus), coscojas (Quercus
coccifera), matagallos (Phlomis purpurea),
romero (Rosmarinus officinalis), zarzaparrillas
(Smilax aspera), cornicabras (Pistacia
terebinthus), espino negro (Rhammus
oleoides), las leguminosas: altramuz
loco (Astragalus lusitanicus), Hyppocrepis
scabra, con legumbres que recuerdan
una herradura, y Coronilla juncea, curioso
arbusto glauco con ramas y tallos fistulosos
(huecos) parecidos a juncos.
Desde
arriba y durante la corta bajada posterior,
andamos sobre una serie eminentemente
detrítica (a veces con aportes volcánicos).
Los materiales que componen esta formación
son básicamente esquistos y cuarzos-esquistos.
En
el punto de parada panorámica, uno de
los aspectos más interesantes es la
morfología de cabecera de valle que
se observa hacia umbría de la Sierra
Linares (a la derecha). En todo caso
la connotación litológica de la estructura
morfológica de este paisaje es muy marcada.
De hecho la sierra a la que hemos venido
subiendo se encuentra definida por un
paquete calcáreo que le impone una especial
resistencia. Lo mismo sucede con la
Sierra Linares.
Entre
una y otra Sierra, presentándose como
unos relieves relativamente deprimidos
se encuentran las rocas esquitosas,
en este caso, de menos competencia.
En
solana, junto a los muros de piedra,
localizamos Iberis contracta sbsp, crucífera
con dos pétalos mayores que los restantes,
de color purpúreos, Cleome violacea,
extraña planta muy parecida a una emparentada
con la familia de las alcaparras, Petrorhagia
nanteuillii, similar a un pequeño clavel,
y el helecho Cosentinia vellea, de hojas
densamente lanadas.
Desde
aquí podríamos volver al punto de salida.
Si
optamos por bajar a Linares de la Sierra,
deberemos seguir el camino público que
sigue hacia abajo y llega hasta la carretera,
pero la vuelta, si hay que hacerla hacia
el punto de salida, puede ser un poco
fatigosa.
Abajo,
hacia Linares se observa una dehesa
de encinas con presencia de pinos piñoneros
y olivos. El camino discurre por una
gran solana con abundancia de jaras,
cantuesos, tojos y algunos brezos (Erica
australis). Junto al camino abunda la
higueruela o hierba cabruna (Bituminaria
bituminosa), leguminosa de hojas trifoliadas
con un fuerte olor a betún, hierba pulguera
(Pulicaria paludosa), paletosa (Dittrichia
viscosa), planta utilizada para curar
úlceras, hemorroides y heridas del ganado,
Conyza albida, Tolpis barbata, perpetua
(Helichrysum stoechas), Phagnalom saxatile,
gordolobos (Verbascum sinuatum), etc.
FAUNA.
Principalmente
aves de costumbres forestales tal como
el pico picapinos, el pito real, gavilanes,
el zorzal charlo, herrerillos, carboneros,
gorrión chillón, arrendajos, el cuco,
etc. Abundan también diversos fringílidos
como el pinzón vulgar, el verderón,
el verdecillo, el jilguero y el pardillo.
Frecuentan el área diversas especies
nocturnas entre las que se encuentran
el cárabo, el mochuelo, la lechuza y,
en época estival, el autillo.
SENDERO DE EL
TALENQUE A VALDELARCO
Trayecto: |
Lineal |
Longitud: |
6,7
Km (ida y vuelta) |
Desnivel
topográfico: |
75
m. |
Costas: |
670
m (máx.) y 595 m (min.) Suma de
ascensos recorridos: 140 m |
Dificultad: |
media. |
Tiempo
estimado: |
2,5
h. |
| Salimos de Navahermosa descendiendo en dirección
a Valdelarco. A unos 500 m,
la carretera gira a la izquierda
presentándose a derecha una
amplia explanada por la cual
debemos tomar.
Nos adentramos
por la explanada siguiendo el
camino junto a la margen izquierda
del cauce del barranco de Navahermosa.
Encontraremos un cruce algo
más adelante el cual debemos
ignorar prosiguiendo sin apartarnos
del cauce.
En el cauce
encontramos gravas y arenas. Estos
depósitos aluviales están formados
generalmente de arcillas con cantos
subredondeados poligénicos y heterométricos.
Son, en cualquier caso, fruto
del depósito en los cauces de
las corrientes fluviales donde
se asientan las huertas del lugar.
|
 |
El
sustrato es de tobas (metavulcanitas
pizarroso) y también filitas, de las
que existen buenos afloramientos de
encinas (Quercus ilex subsp ballota),
castaños (Castanea sativa), algún rebollo
(Quercus pyrinaica) y un matorral xérico
frecuentado por jaras pringosas (Cistus
ladanifer), jara rizada (Cistus crispus),
jaguarzos moriscos (Cistus salvifolius),
tojos (Ulex eriocladus), Scabiosa atropurpurea,
etc. En los márgenes del camino abunda
un herbazal ruderal y subnitrófilo con
viboreras (Echium plantagineum), tomatillos
del diablo (Solanum nigrum),
Calendula
arvensis, Torilis arvensis, Conyza albida,
verdolagas (Portulaca oleracea), Anthemis
arvensis, giraldas (Coleostephus myconis),
cenizos (Chenopodium album), etc.
Algo
más adelante, junto a la Fuente del
Arroyo, encontramos una vegetación higrofítica
con botones de oro (Ranunculus bulbosus
subsp adcendens), juncos (Scirpus holoschoenus,
Juncus effusus, Juncus inflexus), Polygonum
salicifolium, consuelda menor (Prunella
vulgaris), Verónica anagallis-aquatica,
Carex pendula, Gliceria declinata, berros
(Rorippa nasturtium-aquatica), tréboles
(Trifolium repens, Trifolium pratense),
el primero con flores blancas y el segundo
rosas, Sonchus asper, y sobre todo podemos
disfrutar de la presencia de tres onagráceas:
Epilobium hirsutum, Epilobium parviflorum
y Epilobium tetragonum...
Cruzamos
el cauce del arroyo de Navahermosa y,
a nuestra izquierda, aparece una gran
solana con encinar y pinos Flandes (Pinus
pinaster). El matorral predominante
está constituido por jaras pringosas
(C. Ladanifer), cantueso (Lavandula
stoechas subsp luizierii), carquesa
(Geniste tridentata), brezo (Erica australis),
tojos (Ulex eriocladus), etc. A derecha
sin embargo, aparece en umbría un denso
pinar de pinos Flandes con Jarón (Cistus
populifolius) y cerca del agua zarzas
(Rubus ulmifolius), brezo blanco (Erica
lusitanica), con indumento de pelos
lisos, madreselvas (Lonicera hispanica),
madroños (Arbutus unedo), aulagas (Genista
falcata), leguminosa con legumbre falcada
(de forma de navaja), escaramujos (Rosa
agrestis var onubensis, Rosa corymbosa),
Lytrum salicaria, álamos negros (Populus
nigra), sauces (Salís atrocinerea),
de hojas con el envés con pelos rojizoso
ferrojinosos, y sobre todo un denso
helechal con helechos comunes (pteridium
aquilinum) y helechos hembras (Athyrium
filix-femina).
Al
poco, nos acompaña a nuestra izquierda
una pared pétrea donde abundan especies
como clavellinas de roca (Dianthus lusitanus),
la crasulácea Sedum brevifolium y la
rara cariofilácea Arenaria montana,
de grandes flores blancas. En los remansos
de la ribera podemos ver lentejas de
agua (Lemna minor), indicadora de aguas
limpias, y la estrella de agua Callitriche
stagnalis.
Entramos
en el bosque de galeria con álamos negros
(Populus nigra), sauces (Salís fragilis,
Salís atrocinerea, Salís pedicellata),
y un denso herbazal con Agrimonia eupatoria,,
Scutellaria minor, Calystegia sepium,
Galium broterianum, de hojas trinerviadas
y frutos dídimos glabros, Teucrium scorodonia,
Geranium lucidum, Hypericum undulatum,
las graníneas Paspalum dilatatum y Setaria
pumila, etc. Abundando muy especialmente
los pteridofitos Pteridium aquilinum,
Athyrium filix-femina, Asplenium trichomanes,
Asplenium ceterach, Asplenium onopteris
y Asplenium billotii, este último protegido
por el catálogo Andaluz de Flora Silvestre
Amenazada.
Aunque
no se pisa propiamente en el sendero,
podemos intentar localizar algún afloramiento
de diorita en sus proximidades en la
zona donde el sendero gira a la izquierda.
Es una roca granitoide, de grano medio
grueso, de color oscuro (verdoso a grisáceo),
y masiva.
Son
interesantes las dos morfologías de
valle que se generan con la dinámica
propia de los barrancos del lugar. Una
mucho más angosta, la primera, y la
de Valdelarco mucho más amplia. Otra
observación interesante es la de los
cerros con berrocal que se observan
en el fondo este del valle de Valdelarco.
Desde
este punto veremos las primeras casas
del pueblo al que accederemos entre
fértiles huertas. El Bosque se va espesando
cada vez más con olmos, sauces y álamos.
Aparecen ya algunas huertas con manzanos
(Malux domestica) y nogales (Juglans
regia) indicando que vamos aproximando
a Valdelarco.
Cruzamos
el arroyo que viene del pueblo con un
denso zarzal, cerezos (Prunus avium),
la bonita escrofulariácea de flores
espolonadas Kickxia spuria subsp integrifolia,
la compuesta nitrófila raspasayos (Picris
echioides), etc. Junto al camino encontramos
Potentilla reptans, hierba carmín (Phytolaca
americana), violetas (Viola riviniana),
Bidens aurea, y algunos quejigos.
El
paisaje rural está muy bien conservado.
Excelentes vistas del pueblo desde el
mismo sendero y huertas con gran atractivo.
Singular trazado urbano con casas en
las que abundan las solanas y arcos.
El origen de Valdelarco probablemente
provenga de algún asentamiento realizado
durante la Repoblación. Su casco urbano
está declarado Bien de Interés Cultural
al igual que la Iglesia del Divino Salvador
(s. XVIII), cuya silueta neoclásica
corona la población.
Para
el regreso recomendamos bajar la plaza
que se sitúa en la parte inferior del
pueblo y, desde allí, tomar un estrecho
camino que se dirige en dirección este
(calle Estrados). Discurre el camino
contorneándose por la falda del monte
y acompañado de una antigua acequia
de riego. Algo más adelante, desciende
y se estrecha hasta alcanzar con el
camino empedrado por el que llegamos
anteriormente a Valdelarco.
Antes
de entroncar con la pista que nos ha
traído, iremos por una ladera junto
a muros de piedras con castaños centenarios
y pinos Flandes (P. Pinaster). En primavera
podemos disfrutar de la orquidia Cephalantera
rubra, dedaleras (Digitalis purpurea),
Lathyrus tinginatus, Scrophularia scorodonia,
madreselvas (Lonicera hispanica), Centáurea
erythrea, aulagas (Genista falcata)
Brachypodium sylvaticum, quejigos (Q.
Faginea), etc.
FAUNA.
El
recorrido discurre en su mayor parte
por una ribera donde las aguas presentan
una relativa constancia lo que favorece
la existencia de la mayoría de los anfibios
(rana común, ranita meridional, sapo
común, tritones, salamandra, etc) que
pueblan el Parque. El sotobosque, con
presencia de abundantes zarzales, acoge
a un buen número de aves insectívoras
y frugívoras. Así resultan comunes diversas
especies de currucas, el escribano soteño,
el picogordo, mirlos, ruiseñores, zarceros,
etc.
El
lugar resulta adecuado para le presencia
de aves rapaces de costumbres forestales
tal como el azor y el gavilán sirviendo
los altos chopos que flanquean el cauce
como lugar de oteadero del encinar próximo
e incluso como posible lugar de cría.
En las ricas dehesas de los alrededores
aún pervive el lince, una de las especies
más emblemáticas y amenazadas.
Este
cauce tributa a la ribera de Huelva
por lo que, conforme vayamos descendiendo,
la entidad del mismo irá en aumento.
En cuanto las aguas presenten cierta
permanencia, aparecen varias especies
de peces así como diversa fauna (nutria,
martín pescador, garzas, etc) que tienen
en ellos una parte importante de su
dieta. A destacar es la presencia de
la cigüeña negra que tiene en estos
lugares una de sus áreas de campo.
SENDERO DE LA SIERRA DEL BÚHO
Trayecto: |
Lineal |
Longitud: |
3,9
Km (ida y vuelta) |
Desnivel
topográfico: |
140
m. |
Costas: |
710
m (máx.) y 570 m (min.) Suma de
ascensos recorridos: 190 m |
Dificultad: |
Media
- alta. |
Tiempo
estimado: |
2
h. |
El sendero,
conocido en Arroyomolinos como Camino
Viejo del Búho parte del mismo núcleo
urbano de Arroyomolinos de León. Su
acceso se localiza a partir de la pista
que sube hacia la Sierra del Búho. A
esta pista puede llegarse desde el pueblo,
en la calleja que sale al suroeste,
al lado del puente que pasa sobre la
rivera.
Desde
el punto de vista litológico, encontraremos
pizarras al principio y mármoles calcodolomíticos
con intercalaciones de pizarras, hacia
la llegada a la Sierra del Búho: La
estructura geológica coloca los afloramientos
de los estratos según una disposición
general ONO-ESE, que define precisamente
el relieve general de estas sierras.
Los mayores resaltes topográficos de
entorno, y del propio sendero, están
directamente relacionados con los materiales
marmóreos, que son de superior resistencia
a la erosión, y que por ello dan forma
a los relieves más elevados.
Al salir
del pueblo atravesamos un pequeño arroyo
con abundantes ortigas (Urtica dioica)
para enseguida adentrarnos en una dehesa
de encinas (Quercus ilex subsp ballota)
donde en otoño florece el azafrán silvestre
(Crocus serotinus subsp salzmannii).
En torno
a la ribera, arroyos temporales y zonas
próximas habitan algunos de los numerosos
anfibios del Parque tal como la rana
común, ranita meridional, el sapo común,
sapo de espuelas y sapo corredor.
Cuando
pasamos la rivera, el sendero en su
mayor parte discurre por un empedrado
bastante deteriorado, y entre paredes
de piedra por lo que no tendremos pérdida
en su recorrido. Transcurre en una continua
pendiente entre un paisaje adehesado.
En la zona media hay una buena vista
del paisaje del valle.
Conforme
subimos, aparecen alcornoques (Quercus
suber) junto a coscojas (Quercus coccifera),
lentiscos (Pistacea lentiscus), cornicabras
(P. Terebinthus), coscojas (Q. Coccifera)
además de zarzaparrillas (Smilax aspera),
Brachypodium selvaticum, Teucrium polium,
perpetuas o hierba yezquera (Helichrysum
stoechas),etc.
En cuanto
a fauna general, encontramos las especies
propias de dehesa con abundancia de
especies forestales como arrendajos,
trepador azul, zorzal charlo, pico picapinos,
etc. Las zonas de huertas y cultivos,
muchos de ellos abandonadas, atraen
a diversas especies frugívoras como
mirlos, rabilargos, currucas y zorzales.
Resultan
relativamente frecuentes en el área
las rapaces de mediano y pequeño tamaño
mientras que la presencia de un arbolado
viejo propicia el asentamiento de rapaces
nocturnas como mochuelos, cárabos y
autillos. Alrededores con cuevas donde
se localizan diversas especies de murciélagos.
Cuando
llegamos a la panorámica en lo alto
podemos observar una interesante perspectiva
de sierras y dehesas, y el pantano de
Aracena. A nuestros pies podemos reconocer
una interesante muestra de cabecera
de cuenca de recepción.