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SENDERO A SIERRA DE LOS GABRIELES

Trayecto:
Lineal
Longitud:
5,8 Km (ida y vuelta)
Desnivel topográfico:
140 m.
Costas:
700 m (máx.) y 560 m (min.) Suma de ascensos recorridos: 170 m
Dificultad:
media.
Tiempo estimado:
2,5 h.

Saldremos hacia el final del sureste del pueblo por la salida a Cañaveral de León. Cruzamos por un puente la Ribera de los Huertos para coger a la izquierda por el camino que baja junta a la ribera.

En cuanto a litogías, encontraremos pizarras durante el ascenso, y mármoles calcodolomíticos con intercalaciones de pizarras cuando vayamos hacia la zona de la Sierra.

La rivera cuenta con una vegetación higrofítica con Paspalum paspalodes, gramínea que forma un denso pastizal, tréboles blancos (Trifolium repens), Bidens aurea, Verbena oficinales, mentastro (Mentha suaveolens), Arum italicum, etc., y orillas tapizadas con ortigas (Urtica dioica). Enseguida localizamos nogales (Juglans regia) y cultivos de frutales con melocotoneros (Prunus persica) e higueras (Ficus carica). Algo más adelante nos vemos rodeados por un alcornocal (Quercus suber) y encinar (Quercus ilex subsp ballota). En el camino empedrado entre muros son frecuentes Parietaria judaica, matagallos (Phlomis purpurea) y jaras rizadas (Cistus crispus).

En el pequeño arroyo donde nace el Barranco de la Fresnera podemos localizar los helechos doradilla (Asplenium ceterach) y culandrillo de pozo (Adiantum capillusveneris).

En torno a la ribera, arroyos temporales y zonas próximas habitan numerosos anfibios como la rana común, ranita meridional, el sapo común, sapo de espuelas y sapo corredor.

Vamos subiendo por el camino entre muros de piedra todo el tiempo en dirección sur sureste.

Al llegar al collado podremos contemplar un amplio paisaje de dehesas hacia el sur.

Continuamos entre granados (Punica granatum), escaramujos (Rosa sp.), juncos (Scirpus holoschoenus), cardenchas (Dipsacus fullonum), dipsacáceas con tallo y hojas provistos de aguijones, majuelos (Crataegus monogyna subsp brevispina), jaras blancas (Cistus albidus) y, en los muros, ombligos de venus (Umbilicus rupestris).

Empezamos a subir una pendiente muy fuerte a la vez que entramos un pinar mixto de pinos piñoneros (Pinus pinea) y Flandes (Pinus pinaster), con abundante matorral xérico de jaras rizadas (C. Crispus), jaras pringosas (Cistus ladanifer) jaguarzos morisco (Cistus salvifolius), aulagas (Genista hirsuta), cantueso (Lavandula stoechas subsp luizieri), etc.

Pasamos por una zona de huertos con olivos localizando junto al camino quejigos arbustivos (Quercus faginea), romero (Rosmarinus oficinalis), jaras blancas (C. Albidus), las leguminosas subarbustivas Dorycnium pentaphyllum y Coronilla juncea, la última con tallos fisculosos (huecos) similares a un junco, coccojas (Quercus coccifera), mirtos (Mirtus communis), el jarón (Cistus populifolius), las gramíneas Melica magnolii y Brahypodium sylvaticum, Carex divulsa, espuelas de caballero (Delphinium gracile), grácil ranunculácea de flores azules espolonadas con propiedades antitumorales, Sedum album, Centarium erythrea, orégano (Origanum virens), peonías (Peonia broteroi), etc.

Ya llegando a la falda de la Sierra podemos encontrar calizas. La Sierra de los Gabrieles se define en un estrato de calizas y dolomías con intercalaciones de pizarras. La relativa superior resistencia a la erosión y la clara definición estructural des estrato hace que el resultado sea una sierra lineal muy bien definida.

Piruétanos (Pyrus bourgeana), Teucrium polium, romeros (Rosmarinus officinalis), lentiscos (Pistacia lentiscus), cornicabras (P. Terebinthus), espino negro (Rhamnus olelides), coscojas (Q. Coccifera), jaras pringosas (C. Ladanifer), jaras blancas (C. Albidus), jaguarzos negros (C. Monspeliensis) olivillas (Teucrium fruticans), hierba yezquera o perpetua (Helichrysum stoechas), altramuz loco (Astragalus lusitanicus), etc.

Si bajamos por el camino en zig-zag unos cien metros tendremos una más amplia perspectiva.

Abajo, en la antiguas Colada de las Navas (camino tradicional) y flanqueados por la solana de la Sierra de los Gabrieles, se reconocen amplias áreas con cortijos dedicados a la actividad agraria.

A la vuelta, además de una panorámica interesante de Arroyomolinos, podemos ver una gran cantera en las sierras de la derecha.

FAUNA.

Encontramos las especies propias de dehesa con abundancia de especies forestales como arrendajos, trepador azul, zorzal charlo, pico picapinos, etc. Las zonas de huertas y cultivos, muchos de ellos abandonados, atraen a diversas especies frugívoras como mirlos, rabilargos, currucas y zorzales.

Resultan relativamente frecuentes en el área las rapaces de mediano y pequeño tamaño mientras que la presencia de un arbolado viejo propicia el asentamiento de rapaces nocturnas como mochuelos, cárabos y autillos. Diversas especies de murciélagos pueden ser localizadas en los alrededores.


SENDERO DE ARACENA A LINARES

Trayecto:
Lineal
Longitud:
5 Km. (sólo ida)
Desnivel topográfico:
__
Costas:
__
Dificultad:
media. - baja.
Tiempo estimado:
2 h.

Salimos de Aracena por el camino que empieza al lado de la piscina municipal. Nos adentramos entre muros de piedra en una zona de solana con huertos y dehesas, en las que son frecuentes aprovechamientos ganaderos familiares. Abundan las cistáceas, jaguarzos, almoradux, tojos, cornicabras, lentiscos, cocojas, zumaque y quejigos. Y pasaremos por algún caucecillo con adelfas, sauces y zarzas. En algunos muros veremos helechos.

Más adelante, también encontraremos alcornoques, orilleras, madroños y escobones.

Desde el punto de vista litológico el itenerario es relativamente homogéneo, pues la mayor parte del recorrido lo haremos sobre tobas (metavulcanitas de aspecto pizarrosa).

Llegamos a un punto en el que el camino principal, que ha sido más o menos horizontal, inicia una clara y prolongada pendiente en bajada. Desde aquí tendremos una interesante vista de las sierras de Linares.

Bajando junto al Arroyo Plamencia y siguiendo el camino llegaremos finalmente a Linares de la Sierra. En este tramo pasaremos por zonas gneis. El paisaje habrá cambiado respecto al adehesado típico que hemos venido recorriendo hasta aquí.

Además de alcornoques, veremos espino negro, madreselvas, olivilla, retama loca, aulagas, mirtos, orilleras y también quejigos.

En las solanas hay tojos, jaguarzos, cantueso, mirtos. En el arroyo se observan adelfas.

Pasamos por un puente y a nuestro alrededor hay huertas con membrillos y manzanos.

En la ribera encontraremos sauces, y juncos. Y algún alcornoque de buen porte.

Ya cerca de Linares pasaremos por un alcornocal con importante presencia de quejigos. Y en las solanas podremos ver almoradux.

El bosque, en general, es de tipo termomediterráneo y mesomediterráneo silicícola con encinas y alcornoques y sotos riparios con vegetación mesófila. Con especies como Quercus faginea, Thymus mastichina, Latuca virosa, Rhus coriaria, Cheilanthes, etc.

Las pequeñas aves como abubillas, currucas, herrerillos, carboneros, zorzales, mirlos, etc. Son las más fácilmente observables. Además de los reptiles habituales asociados a estos medios, y a elementos como los muros de piedras. Los anfibios pueden reconocerse en la rivera que encontramos llegando a Linares.


SENDERO DE ALÁJAR - LINARES DE LA SIERRA

Trayecto:
Lineal
Longitud:
4,5 Km (ida y vuelta)
Desnivel topográfico:
210 m.
Costas:
700 m (máx.) y 490 m (min.) Suma de ascensos recorridos: 130 m
Dificultad:
media.
Tiempo estimado:
1,5 h.

Al salir del pueblo encontramos un pequeño arroyo con bastantes especies nitrófilas con abundancia de cardos marianos (Sylibum marianum), Centáurea calcitrapae, viboreras, (Echium tuberculatum), paletosa (Dittrichia viscosa). En zonas húmedas junto al agua localizamos lechetreznas (Euphorbia caricias), , mentastro (Mentha suaveloens), escaramujos (Rosa sp), adelfas (Nerium oleander), zarzas (Rubus ulmifolios), etc.

El camino atraviesa unas huertas de olivos y un alcornocal (Quercus suber) con ejemplares de gran porte.

El sendero va junto a muros de piedras con abundantes helechos fisurícolas  Asplenium onopteris, doradillas (Asplenium ceterach), Asplenium billotti, helecho ptotegido por el Catálogo Andaluz de Flora Silvestre Amenazada, y Selaginella denticulata. En los márgenes del sendero aparecen Scabiosa atropurpurea, Brachypodium sylvaticum, Sanguisorba híbrida y la labiada aromática Calamintha nepeta subsp glandulosa.

Subiremos a través de fincas de alcornocal pasando junto a una chopera de álamos negros (Populus nigra) con juncos (Scirpus holoschoenus), Carex pendula, berros (rorippa nasturtium-aquatica), Verónica anagallis-aquatica, Prunella vulgaris, orégano (Origanun virens), sauces (Salís sp) y algún quejigo (Quercus faginea).

Ya cerca del Puerto encontramos un pinar de pinos Flandes (Pinus pinaster) con castaños (Castanea sativa) con algunos alcornoques y olivos. El sotobosque esta constituido por un matorral xérico con carquesas (Genista tridentata), jaras pringosas (Cistus ladanifer), jaras rizadas (Cistus crispus), jarones (Cistus populifolius), (Halimium ocymoides), Xolantha lignosa, etc. En otoño abundad setas como gallipiernos (Macrolepiotas procera), Russula so, etc.

El ascenso hasta Puerto Linares se produce asociado al cauce del arroyo que baja hasta Alájar. La morfología del valle fluvial es en V, característica de zonas de cabecera fluvial, donde predomina la erosión de incisión en el fondo, sobre la erosión lateral y la sedimentación. La litología del sustrato es gneis.

La morfología del Puerto es la de un tipico collado. Como en el caso de las grandes vías de comunicación, se aprovecha para el paso, la relativa menos altura entre otras cumbres vecinas. Además coincide este paso, con el nacimiento del cauce de los dos barrancos que desaguan, en sentidos opuestos.

Desde el Puerto hacia Linares iremos caminando sobre tobas (metavulcanitas de estructura pizarrosa) y pasaremos por bosques en los que alternan sucesivamente castaños (Castanea sativa), alcornoques (Quercus suber), pinos piñoneros (Pinus pinea), pinos Flandes (Pinus pinaster), olivos (Olea europaea). Entre al matorral aparecen orillera (Viburnum tinus), madroños(Arbustus unedo), mirtos (Mirtus communis), brezo blanco (Erica lusitanica), jarones (Cistus populifolius), carquesa (Genista tridentata) y una grucífera muy llamativa de pétalos asimétricos de color violáceo Iberis contracta subps contracta.

Bajando ya hacia Linares de la Sierra, el sendero va flanqueado por la izquierda y a distancia, por los frentes decierta pendiente de Sierra de la Virgen, La Capellanía y el Era (Sierra Linares). El origen de estos desniveles está básicamente relacionado con la diferencia en resistencia a la erosión de las rocas que hoy definen las cumbres y la relativa debilidad de los materiales sobre los que transcurre el sendero.

Atravesaremos un terreno abierto con denso matorral xérico de jaras, aulagas y cantuesos con tojos (Ulex eriocladus), jaras pringosas (Cistus ladanifer), cantueso (Lavandula stoechas subps luizieri) y la compuesta, endémica de la Península Ibérica, Centáurea ornata.

Cruzaremos una serie de pequeños arroyos temporales con abundante vegetación de adelfas (Nerium oleander), juncos (Juncus influxus, Scirpus loloschoenus), Carex pendula, Prunella vulgaris, parras silvestres (Vitis vinifera var sylvestris), hiedras (Hedera helix), zarzaparrillas (Smilax aspera), Prunella vulgaris, y algunos pteridofitos como los helechos comunes (Pteridium aquilinum), Asplenium onopteris, culantrillo de pozo (Adiantun capillus-veneris) y quejigos (Quercus faginea), algunos de gran tamaño.

En una parte del último tramo, a partir de una pequeña represa del arroyo, aparece un tupido bosque de galerías con álamos negros y quejigos.

Acabamos el itinerario junto a muros de piedras con frecuentes madreselvas (Lonicera hispanica), orilleras (Viburnum tinus), cola de caballo (Equisetum ramossismum), doradillas (Asplenium ceterach), hierba de San Juan (Hypericum sp), violetas (Viola riviniana) y, cerca del cementerio, la compuesta Lactuca virosa de lígulas azuladas.

Las pequeñas aves van a constituir una vez más el elemento más conspicuo de la cominidad de los vertebrados: abubillas, currucas, mosquiteros, herrerillos, carboneros, zorzales, mirlos, arrendajos, rabilargos etc.

Los muros de piedras son utilizados por la comadreja y también otros mamíferos como la gineta, el tejón, el zorro, el lirón, y, en lo más espeso del bosque, el gato montés. Abundancia de reptiles como el lagarto ocelado, lagartijacolilarga, lagartija cenicienta, eslizones y varias especies de culebras como la bastarda, la culebra de herradura y culebra de escalera. La zona más propicia para los anfibios la constituye el pequeño arroyo a la salida de Alájar.

El origen de Alájar parece venir de la palabra árabe Alaxar (Ala piedra), cuyo significado puede tener origen en la Peña.


SENDERO DE ALÁJAR- LOS MADROÑEROS

Trayecto:
Lineal
Longitud:
4 Km (ida y vuelta)
Desnivel topográfico:
115 m.
Costas:
615 m (máx.) y 500 m (min.) Suma de ascensos recorridos: 205 m
Dificultad:
media.
Tiempo estimado:
2,5 h.

Llegando a la plaza de Alájar tomamos por detrás de la iglesia buscando la salida hacia el sureste. El sendero comienza, cruzando la cabecera de la rivera de Alájar, a su paso por el pueblo.

Por las últimas casas del pueblo encontramos asilvestrada una curiosa planta ornamental de la familia de las asclepiadáceas, Araujia sericifera, herbácea trepadora de frutos globosos con semillas negras con vilanos que producen seda vegetal. Existe una variedad de esta planta con una curiosa peculiaridad; las mariposas al libar sus flores introduciendo sus espiritrompas, caen atrapadas en una trampa mortal quedando colgadas de las flores.

Salimos subiendo por una fuerte pendiente hormigonada y vamos recorriendo uan zona con granito. Suele encontrarse muy alterado, frecuentemente con disyunción en bolas. A veces pueden presentar intercalaciones de cuarcitas negras.

Recorremos una dehesa de encinas (Quercus ilex subsp ballota) en donde encontramos, entre otras, almoradux (Thymus mastichina subsp mastichina), retama loca (Ossyris alba), planta hemiparásita (se alimenta de la savia de otras plantas sin llegar a matarlas), tojos (Ulex eriocladus), jaguarzo morisco (Cistus salvifolius), jara rizada (C. Crispus), Xolantha lignosa, cantueso (Lavandula stoechas subsp luizieri), lentiscos (Pistacia lentiscus), Anarrhium bellidifolium, etc.

Llegaremos hasta el puerto de los Madroños donde encontraremos un cruce dejando a nuestra derecha un camino. Para llegar a los Madroñeros deberemos continuar el camino que llevamos, atravesando algo más hacia delante un pequeño barranquillo tapizado por grandes adelfas (Nerium oleander), majuelos (Crataegus monogyna subsp brevispina), juncos (Scirpus holoschoenus), Carex pendula, pamplina de agua (Samolus valerandi), la labiada consuelda menos (Prunella vulgaris), Anthylis gerardii, dedaleras (Digitalis purpurea), planta medicinal cardio-tónica, y los helechos culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris), Asplenium onopteris y Selaginella denticulata, de tallo dorsiventral con hojas denticuladas muy similar a un pequeño musgo.

El sustrato es de diorita, que es una roca de aspecto granitoide.

A continuación, es un terreno de rocas anfibolitas de aspecto pizarroso, descendiendo una ladera de solana (El Caracol), que continuará hasta llegar a la aldea. El entorno vegetal es un encinar y matorral xérico de cistáceas (C. Ladanifer), olivillas (Teucrium fruticans), escobones (Cytisus striatus), cebollas albarranas (Urginea marituma), etc.

Resultan frecuentes antiguas huertas con olivos, granados, naranjos, higueras, etc.

El aspecto geomorfológico más destacable en este itinerario es la alineación de sierras longitudinales que se sitúan en la panorámica sur, al fondo de los Madroñeros. El origen de estas sierras, como suele ser frecuente, se basa en su contenido en niveles cuarcíticos que ofrecen una especial resistencia a la erosión y, por tanto, protegen relativamente al relieve del desmantelamiento natural.

FAUNA.

Principalmente pequeñas aves que resultan comunes en las dehesa tal como abubillas, zorzales, mirlos, arrendajos, rabilargos y mirlos entre otras. Ocasionalmente podremos observar la presencia de rapaces campeando por la zona. La única zona húmeda, de muy escasa relevancia, la constituye el arroyo temporal que discurre por Los Madroñedos lo que nos permitirá encontrar algunos anfibios en épocas de lluvias o bajo piedras.


SENDERO PANORÁMICA LOS
MARINES-LINARES DE LA SIERRA

Trayecto:
Lineal
Longitud:
3,4 Km (ida y vuelta)
Desnivel topográfico:
70 m.
Costas:
790 m (máx.) y 720 m (min.) Suma de ascensos recorridos: 110 m
Dificultad:
media.
Tiempo estimado:
1,5 h.

El itinerario comienza en el camino que sale hacia el sur de la carretera 433, a unos 600 m al este de Los Marines (¡cuidado con la carretera!)

El camino inicia un ascenso continuo con dirección sur. Al comenzar a subir y prácticamente durante toda la subida nos encontraremos sobre dolomías y calizas. Este episodio carbonatado está constituido esencialmente por mármoles dolomíticos y calizas, éstas en menor proporción. Los mármoles son de colores grises, blancos y beiges, con una pátina de alteración a colores marrones oscuros. Se observan, a veces, sílice sedimentaria y vulcanitas ácidas ínter estratificadas. Además de sus afloramientos, podremos apreciar el suelo de meteorización derivado de ellas, de aspecto terroso típicamente oscuro, desde tonos marrones hasta rojizos (cambisoles eútricos).

Comienza el sendero entre castaños y alcornoques salpicados con algunas pequeñas huertas de olivos. Aquí podemos localizar Antirrhinum graniticum subsp onubensis, herbácea perenne endémica del sector corológico Mariánico-Monchiquense de hojas glabras, corola rosa-pálida casi blanquecina, con el paladar amarillento. También cornicabras (P. Terebinthus), paletosa (Dittrichia viscosa), Mantilsaca salmantica, etc.

La salida entre muros de piedras presenta un denso helechal (Pteridium aquilinum). Entre los castaños aparecen algunos rebollos (Q.pyrenaica) con zarzas (Rubus ulmifolius), asi como encinas achaparradas con torvisco (Daphne gnidium), jara rizada (C. Crispus), jaguarzos moriscos (C. Salviflolius), Sanguisorba híbrida, Dactylis glomerata, etc.

Al llegar al puerto comenzaremos una brusca bajada hacia la izquierda en la que el camino se estrecha. El final del itinerario coincide con unos pequeños afloramientos rocosos.

El camino cambia su dirección de sur a este continuando entre encinas y alcornoques. El terreno dominante es calizo con jaras blancas (Cistus albidus), coscojas (Quercus coccifera), matagallos (Phlomis purpurea), romero (Rosmarinus officinalis), zarzaparrillas (Smilax aspera), cornicabras (Pistacia terebinthus), espino negro (Rhammus oleoides), las leguminosas: altramuz loco (Astragalus lusitanicus), Hyppocrepis scabra, con legumbres que recuerdan una herradura, y Coronilla juncea, curioso arbusto glauco con ramas y tallos fistulosos (huecos) parecidos a juncos.

Desde arriba y durante la corta bajada posterior, andamos sobre una serie eminentemente detrítica (a veces con aportes volcánicos). Los materiales que componen esta formación son básicamente esquistos y cuarzos-esquistos.

En el punto de parada panorámica, uno de los aspectos más interesantes es la morfología de cabecera de valle que se observa hacia umbría de la Sierra Linares (a la derecha). En todo caso la connotación litológica de la estructura morfológica de este paisaje es muy marcada. De hecho la sierra a la que hemos venido subiendo se encuentra definida por un paquete calcáreo que le impone una especial resistencia. Lo mismo sucede con la Sierra Linares.

Entre una y otra Sierra, presentándose como unos relieves relativamente deprimidos se encuentran las rocas esquitosas, en este caso, de menos competencia.

En solana, junto a los muros de piedra, localizamos Iberis contracta sbsp, crucífera con dos pétalos mayores que los restantes, de color purpúreos, Cleome violacea, extraña planta muy parecida a una emparentada con la familia de las alcaparras, Petrorhagia nanteuillii, similar a un pequeño clavel, y el helecho Cosentinia vellea, de hojas densamente lanadas.

Desde aquí podríamos volver al punto de salida.

Si optamos por bajar a Linares de la Sierra, deberemos seguir el camino público que sigue hacia abajo y llega hasta la carretera, pero la vuelta, si hay que hacerla hacia el punto de salida, puede ser un poco fatigosa.

Abajo, hacia Linares se observa una dehesa de encinas con presencia de pinos piñoneros y olivos. El camino discurre por una gran solana con abundancia de jaras, cantuesos, tojos y algunos brezos (Erica australis). Junto al camino abunda la higueruela o hierba cabruna (Bituminaria bituminosa), leguminosa de hojas trifoliadas con un fuerte olor a betún, hierba pulguera (Pulicaria paludosa), paletosa (Dittrichia viscosa), planta utilizada para curar úlceras, hemorroides y heridas del ganado, Conyza albida, Tolpis barbata, perpetua (Helichrysum stoechas), Phagnalom saxatile, gordolobos (Verbascum sinuatum), etc.

FAUNA.

Principalmente aves de costumbres forestales tal como el pico picapinos, el pito real, gavilanes, el zorzal charlo, herrerillos, carboneros, gorrión chillón, arrendajos, el cuco, etc. Abundan también diversos fringílidos como el pinzón vulgar, el verderón, el verdecillo, el jilguero y el pardillo. Frecuentan el área diversas especies nocturnas entre las que se encuentran el cárabo, el mochuelo, la lechuza y, en época estival, el autillo.


SENDERO DE EL TALENQUE A VALDELARCO

Trayecto:
Lineal
Longitud:
6,7 Km (ida y vuelta)
Desnivel topográfico:
75 m.
Costas:
670 m (máx.) y 595 m (min.) Suma de ascensos recorridos: 140 m
Dificultad:
media.
Tiempo estimado:
2,5 h.

Salimos de Navahermosa descendiendo en dirección a Valdelarco. A unos 500 m, la carretera gira a la izquierda presentándose a derecha una amplia explanada por la cual debemos tomar. Nos adentramos por la explanada siguiendo el camino junto a la margen izquierda del cauce del barranco de Navahermosa. Encontraremos un cruce algo más adelante el cual debemos ignorar prosiguiendo sin apartarnos del cauce.

En el cauce encontramos gravas y arenas. Estos depósitos aluviales están formados generalmente de arcillas con cantos subredondeados poligénicos y heterométricos. Son, en cualquier caso, fruto del depósito en los cauces de las corrientes fluviales donde se asientan las huertas del lugar.

El sustrato es de tobas (metavulcanitas pizarroso) y también filitas, de las que existen buenos afloramientos de encinas (Quercus ilex subsp ballota), castaños (Castanea sativa), algún rebollo (Quercus pyrinaica) y un matorral xérico frecuentado por jaras pringosas (Cistus ladanifer), jara rizada (Cistus crispus), jaguarzos moriscos (Cistus salvifolius), tojos (Ulex eriocladus), Scabiosa atropurpurea, etc. En los márgenes del camino abunda un herbazal ruderal y subnitrófilo con viboreras (Echium plantagineum), tomatillos del diablo (Solanum nigrum),

Calendula arvensis, Torilis arvensis, Conyza albida, verdolagas (Portulaca oleracea), Anthemis arvensis, giraldas (Coleostephus myconis), cenizos (Chenopodium album), etc.

Algo más adelante, junto a la Fuente del Arroyo, encontramos una vegetación higrofítica con botones de oro (Ranunculus bulbosus subsp adcendens), juncos (Scirpus holoschoenus, Juncus effusus, Juncus inflexus), Polygonum salicifolium, consuelda menor (Prunella vulgaris), Verónica anagallis-aquatica, Carex pendula, Gliceria declinata, berros (Rorippa nasturtium-aquatica), tréboles (Trifolium repens, Trifolium pratense), el primero con flores blancas y el segundo rosas, Sonchus asper, y sobre todo podemos disfrutar de la presencia de tres onagráceas: Epilobium hirsutum, Epilobium parviflorum y Epilobium tetragonum...

Cruzamos el cauce del arroyo de Navahermosa y, a nuestra izquierda, aparece una gran solana con encinar y pinos Flandes (Pinus pinaster). El matorral predominante está constituido por jaras pringosas (C. Ladanifer), cantueso (Lavandula stoechas subsp luizierii), carquesa (Geniste tridentata), brezo (Erica australis), tojos (Ulex eriocladus), etc. A derecha sin embargo, aparece en umbría un denso pinar de pinos Flandes con Jarón (Cistus populifolius) y cerca del agua zarzas (Rubus ulmifolius), brezo blanco (Erica lusitanica), con indumento de pelos lisos, madreselvas (Lonicera hispanica), madroños (Arbutus unedo), aulagas (Genista falcata), leguminosa con legumbre falcada (de forma de navaja), escaramujos (Rosa agrestis var onubensis, Rosa corymbosa), Lytrum salicaria, álamos negros (Populus nigra), sauces (Salís atrocinerea), de hojas con el envés con pelos rojizoso ferrojinosos, y sobre todo un denso helechal con helechos comunes (pteridium aquilinum) y helechos hembras (Athyrium filix-femina).

Al poco, nos acompaña a nuestra izquierda una pared pétrea donde abundan especies como clavellinas de roca (Dianthus lusitanus), la crasulácea Sedum brevifolium y la rara cariofilácea Arenaria montana, de grandes flores blancas. En los remansos de la ribera podemos ver lentejas de agua (Lemna minor), indicadora de aguas limpias, y la estrella de agua Callitriche stagnalis.

Entramos en el bosque de galeria con álamos negros (Populus nigra), sauces (Salís fragilis, Salís atrocinerea, Salís pedicellata), y un denso herbazal con Agrimonia eupatoria,, Scutellaria minor, Calystegia sepium, Galium broterianum, de hojas trinerviadas y frutos dídimos glabros, Teucrium scorodonia, Geranium lucidum, Hypericum undulatum, las graníneas Paspalum dilatatum y Setaria pumila, etc. Abundando muy especialmente los pteridofitos Pteridium aquilinum, Athyrium filix-femina, Asplenium trichomanes, Asplenium ceterach, Asplenium onopteris y Asplenium billotii, este último protegido por el catálogo Andaluz de Flora Silvestre Amenazada.

Aunque no se pisa propiamente en el sendero, podemos intentar localizar algún afloramiento de diorita en sus proximidades en la zona donde el sendero gira a la izquierda. Es una roca granitoide, de grano medio grueso, de color oscuro (verdoso a grisáceo), y masiva.

Son interesantes las dos morfologías de valle que se generan con la dinámica propia de los barrancos del lugar. Una mucho más angosta, la primera, y la de Valdelarco mucho más amplia. Otra observación interesante es la de los cerros con berrocal que se observan en el fondo este del valle de Valdelarco.

Desde este punto veremos las primeras casas del pueblo al que accederemos entre fértiles huertas. El Bosque se va espesando cada vez más con olmos, sauces y álamos. Aparecen ya algunas huertas con manzanos (Malux domestica) y nogales (Juglans regia) indicando que vamos aproximando a Valdelarco.

Cruzamos el arroyo que viene del pueblo con un denso zarzal, cerezos (Prunus avium), la bonita escrofulariácea de flores espolonadas Kickxia spuria subsp integrifolia, la compuesta nitrófila raspasayos (Picris echioides), etc. Junto al camino encontramos Potentilla reptans, hierba carmín (Phytolaca americana), violetas (Viola riviniana), Bidens aurea, y algunos quejigos.

El paisaje rural está muy bien conservado. Excelentes vistas del pueblo desde el mismo sendero y huertas con gran atractivo. Singular trazado urbano con casas en las que abundan las solanas y arcos. El origen de Valdelarco probablemente provenga de algún asentamiento realizado durante la Repoblación. Su casco urbano está declarado Bien de Interés Cultural al igual que la Iglesia del Divino Salvador (s. XVIII), cuya silueta neoclásica corona la población.

Para el regreso recomendamos bajar la plaza que se sitúa en la parte inferior del pueblo y, desde allí, tomar un estrecho camino que se dirige en dirección este (calle Estrados). Discurre el camino contorneándose por la falda del monte y acompañado de una antigua acequia de riego. Algo más adelante, desciende y se estrecha hasta alcanzar con el camino empedrado por el que llegamos anteriormente a Valdelarco.

Antes de entroncar con la pista que nos ha traído, iremos por una ladera junto a muros de piedras con castaños centenarios y pinos Flandes (P. Pinaster). En primavera podemos disfrutar de la orquidia Cephalantera rubra, dedaleras (Digitalis purpurea), Lathyrus tinginatus, Scrophularia scorodonia, madreselvas (Lonicera hispanica), Centáurea erythrea, aulagas (Genista falcata) Brachypodium sylvaticum, quejigos (Q. Faginea), etc.

FAUNA.

El recorrido discurre en su mayor parte por una ribera donde las aguas presentan una relativa constancia lo que favorece la existencia de la mayoría de los anfibios (rana común, ranita meridional, sapo común, tritones, salamandra, etc) que pueblan el Parque. El sotobosque, con presencia de abundantes zarzales, acoge a un buen número de aves insectívoras y frugívoras. Así resultan comunes diversas especies de currucas, el escribano soteño, el picogordo, mirlos, ruiseñores, zarceros, etc.

El lugar resulta adecuado para le presencia de aves rapaces de costumbres forestales tal como el azor y el gavilán sirviendo los altos chopos que flanquean el cauce como lugar de oteadero del encinar próximo e incluso como posible lugar de cría. En las ricas dehesas de los alrededores aún pervive el lince, una de las especies más emblemáticas y amenazadas.

Este cauce tributa a la ribera de Huelva por lo que, conforme vayamos descendiendo, la entidad del mismo irá en aumento. En cuanto las aguas presenten cierta permanencia, aparecen varias especies de peces así como diversa fauna (nutria, martín pescador, garzas, etc) que tienen en ellos una parte importante de su dieta. A destacar es la presencia de la cigüeña negra que tiene en estos lugares una de sus áreas de campo.


SENDERO DE LA SIERRA DEL BÚHO

Trayecto:
Lineal
Longitud:
3,9 Km (ida y vuelta)
Desnivel topográfico:
140 m.
Costas:
710 m (máx.) y 570 m (min.) Suma de ascensos recorridos: 190 m
Dificultad:
Media - alta.
Tiempo estimado:
2 h.

El sendero, conocido en Arroyomolinos como Camino Viejo del Búho parte del mismo núcleo urbano de Arroyomolinos de León. Su acceso se localiza a partir de la pista que sube hacia la Sierra del Búho. A esta pista puede llegarse desde el pueblo, en la calleja que sale al suroeste, al lado del puente que pasa sobre la rivera.

Desde el punto de vista litológico, encontraremos pizarras al principio y mármoles calcodolomíticos con intercalaciones de pizarras, hacia la llegada a la Sierra del Búho: La estructura geológica coloca los afloramientos de los estratos según una disposición general ONO-ESE, que define precisamente el relieve general de estas sierras. Los mayores resaltes topográficos de entorno, y del propio sendero, están directamente relacionados con los materiales marmóreos, que son de superior resistencia a la erosión, y que por ello dan forma a los relieves más elevados.

Al salir del pueblo atravesamos un pequeño arroyo con abundantes ortigas (Urtica dioica) para enseguida adentrarnos en una dehesa de encinas (Quercus ilex subsp ballota) donde en otoño florece el azafrán silvestre (Crocus serotinus subsp salzmannii).

En torno a la ribera, arroyos temporales y zonas próximas habitan algunos de los numerosos anfibios del Parque tal como la rana común, ranita meridional, el sapo común, sapo de espuelas y sapo corredor.

Cuando pasamos la rivera, el sendero en su mayor parte discurre por un empedrado bastante deteriorado, y entre paredes de piedra por lo que no tendremos pérdida en su recorrido. Transcurre en una continua pendiente entre un paisaje adehesado. En la zona media hay una buena vista del paisaje del valle.

Conforme subimos, aparecen alcornoques (Quercus suber) junto a coscojas (Quercus coccifera), lentiscos (Pistacea lentiscus), cornicabras (P. Terebinthus), coscojas (Q. Coccifera) además de zarzaparrillas (Smilax aspera), Brachypodium selvaticum, Teucrium polium, perpetuas o hierba yezquera (Helichrysum stoechas),etc.

En cuanto a fauna general, encontramos las especies propias de dehesa con abundancia de especies forestales como arrendajos, trepador azul, zorzal charlo, pico picapinos, etc. Las zonas de huertas y cultivos, muchos de ellos abandonadas, atraen a diversas especies frugívoras como mirlos, rabilargos, currucas y zorzales.

Resultan relativamente frecuentes en el área las rapaces de mediano y pequeño tamaño mientras que la presencia de un arbolado viejo propicia el asentamiento de rapaces nocturnas como mochuelos, cárabos y autillos. Alrededores con cuevas donde se localizan diversas especies de murciélagos.

Cuando llegamos a la panorámica en lo alto podemos observar una interesante perspectiva de sierras y dehesas, y el pantano de Aracena. A nuestros pies podemos reconocer una interesante muestra de cabecera de cuenca de recepción.