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:::CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL PARQUE
El Parque Natural “Sierra de Aracena y Picos de Aroche”
se sitúa en el extremo norte de la provincia de Huelva, abarcando
186.000 Has. de 28 municipios diferentes, por lo que constituye
el segundo más extenso de Andalucía.
Conforman el Parque dos alineaciones montañosas, norte y
sur, separadas por una depresión central donde se ubican las
cuencas del río Múrtigas y Rivera de Huelva, afluentes del
Guadiana y Guadalquivir, respectivamente.
Dominan las pizarras y cuarcitas. Algunos estratos calizos
quiebran el relieve y han dado lugar a cuevas, como la de la Gruta
de las Maravillas en Aracena, o surgencias como las de la Peña de
Arias Montano en Alájar.
Presenta particulares condiciones climáticas, con abundantes
precipitaciones favorecidas por la especial orientación orográfica
de las sierras. Esto da lugar a una vegetación frondosa, donde
destacan las grandes extensiones cubiertas de dehesas de encinas
(el paisaje característico de las solanas al norte del Parque), con
alcornoques y quejigos en las umbrías y vaguadas. Así como bosques
de castaños en las áreas más altas y frías (umbrías de las sierras
meridionales), que convierten esta zona en una de las áreas boscosas
más extensas y mejor conservadas de la Región Mediterránea.
Esta gran superficie forestal ha posibilitado la conservación de
una numerosa y variada fauna compuesta por el lince, la nutria, el
gato montés, el meloncillo, el turón, la garduña y la gineta, además
de numerosas rapaces como águilas culebreras, reales, calzadas,buitres negros y leonados, y otras aves singulares como la cigüeña
negra.
Una de las principales actividades económicas se centra en
la ganadería, especialmente de porcino, que aprovecha la caída de
la bellota (montanera) en las amplias dehesas del Parque.
El castañar representa uno de los paisajes más atractivos
en la zona por sus espectaculares cambios cromáticos estacionales
y por sus grandes árboles centenarios. Tradicionalmente ha
representado uno de los recursos de la sierra.
Otras actividades son “la saca” o extracción del corcho, la
caza, la minería (hierro y mármol, principalmente), las huertas de
frutales, aunque han perdido relevancia en los últimos tiempos, y
el turismo rural. Recurso complementario tradicional es la recolección
de setas tras las primeras lluvias otoñales.
De gran interés es la arquitectura defensiva del Parque
construida, en su mayor parte entre los siglos X y XII, por árabes
y castellanos en las luchas de la Reconquista y así como por el
dominio fronterizo con Portugal. Se trata de una red de fortificaciones,
ubicadas en puntos dominantes del relieve para controlar
el territorio, que constituye hoy día un valioso patrimonio
monumental.
:::La sierra verde - Zona Sur
Se trata de la región más alta y fría del Parque. Está dominada
por castaños y otros árboles frutales, como nogales, cerezos,
manzanos y perales.
Desde Los Marines a Castaño de Robledo pueden verse castañares
centenarios.
En las partes más elevadas se conservan manchas relictas
de roble melojo, así como quejigos dispersos, que testimonian la
primitiva existencia en esta zona del bosque de robles y quejigos.
En el área se encuentra el Cerro del Castaño (962 m.), la cumbre
más alta del interior del Parque.
La especial competencia de las rocas calizas da lugar a sierras
de cierta pendiente donde se diferencian claramente laderas
de umbría y laderas de solana.
El paisaje
cambia drásticamente
de una estación a
otra pues se encuentra,
dominado por
castaños y otrosárboles de hoja
caduca, cuyas copas
se tornan verdes,
rojizas y grises a lo
largo del año. Gracias
a la abundancia de
agua y a los buenos
suelos, es también la
región más poblada
del Parque. Especialmente
recomendable
es la visita en otoño
pues es cuando podremos degustar sus excelentes frutas, castañas,
nueces, madroños y una amplia variedad de setas como tanas,
níscalos, tentuyos, gallipiernos y champiñones.
:::Territorio de fronteras - Zona Oeste
El área de Las Contiendas constituyó una tierra de conflictos
militares entre castellanos y portugueses que pretendían
ampliar sus respectivos reinos a costa de las tierras que iban
reconquistando a los moros. La Dehesa de las Contiendas quedó
como tierra indivisa sujeta a aprovechamientos agropecuarios
compartidos durante varios siglos lo que dio lugar a continuas disputas
que han dejado su herencia en la toponimia y en los baluartes
defensivos.
El área de las Cumbres es enlace etnográfico y geográfico
entre los estilos de la serranía de Huelva y la Meseta extremeña.
Desde el baluarte de San Juan en Encinasola tendremos
una excelente vista panorámica de la Sierra de los Rabadanes y el
valle que dibuja la ribera del Múrtigas. Esta ribera, poblada por
chopos, álamos, fresnos y sauces, forma un bosque en galería que
se espesa en gran manera aguas arriba llegando a hacerse impenetrable.
Se trata del principal cauce del Parque por su importancia
ictiológica, y en él podremos descubrir muchas especies
endémicas como jarabugos, cachos, lamprehuelas, anguilas,
calandinos así como diversas especies de barbo. Otras especies
de interés faunístico son la nutria, la garza real y la escasa
cigüeña negra que llega a criar en el Parque.
En nuestro camino, apreciamos en conjunto un área despoblada
donde manchas de alcornoques y encinas alternan con antiguos
cultivos que van siendo ocupados paulatinamente por el
matorral.
El abandono de los campos ha dado lugar a la recuperación
de algunas especies presa, como el conejo, lo que a su vez repercute
en las poblaciones de rapaces (águila real, águila culebrera,
ratoneros, milanos, cernícalos, búho real, cárabos…), y otros predadores
como el lince.
Hasta hace poco criaba el escaso buitre negro y aún hoy
es posible observarlo sobrevolando la zona.
:::Sierras y riveras - Zona Norte
Esta zona presenta poco poblamiento. Queda caracterizada
por la morfología general del relieve que se define como
una sucesión paralela
de sierras lineales y
de valles encajados
entre ellas. Todo ello
con un patrón básico
de direcciones regulares
según oesteeste.
Encontraremos franjas
de vegetación de
ribera de cierta continuidad,
y sierras esquistosas de relativa pendiente.
En los valles se asientan fincas de producción, generalmente,
ganadera.
Desde puntos oportunos, las perspectivas son interesantes.
El escaso poblamiento de diversas áreas confiere un encanto
especial a la exploración de caminos y vías pecuarias y al descubrimiento
de nuevos parajes ribereños.
:::La dehesa - Zona Este
Durante su recorrido atravesaremos las dehesas mejor
conservadas del Parque. Estas dehesas constituyen la forma
tradicional de explotar el bosque mediterráneo mediante su
aclareo y selección de especies productivas. Su principal
característica es la diversidad de los aprovechamientos:
carne, leche, cereales, corcho, miel, combustible y caza representan
sus principales productos, obtenidos con un escaso
coste de mantenimiento. La especie más común es la encina,
muy preciada por su producción
de bellota. Ejemplares
realmente notables podemos
observarlos en las proximidades
de Cumbres Mayores. Con
frecuencia la encontramos
formando bosques mixtos con
el alcornoque, quejigos y melojos.
Estas otras especies son
de menor producción que la
encina pero al tener distinto
periodo de maduración de la
bellota, permiten alargar el
tiempo de la montanera desde
septiembre hasta finales de
enero.
Además, cuentan a su favor con mejor ramón (importante
para alimentar el ganado en verano) y, en el caso del alcornoque,
con la producción del corcho.
La dehesa como forma de explotación fue ya practicada en
tiempos romanos aunque, debido a su orientación hacia la cría de
cerdo y sus productos, recibió un fuerte impulso cuando el descubrimiento
de América. Ya que sus prolongadas travesías oceánicas,
trajeron una fuerte demanda de carne capaz de conservarse
largo tiempo sin grandes cantidades de sal (jamones y
embutidos). La calidad de sus productos les ha otorgado un reconocido
prestigio.
El origen de la dehesa proviene de la transformación del
bosque autóctono, de encina o alcornoque, resultante de su secular
aprovechamiento ganadero y forestal.
Esta transformación no ha supuesto un cambio en la
estructura del bosque mediterráneo original lo que ha permitido
un mantenimiento armónico de numerosas especies de flora y
fauna con el hombre.
La dehesa tradicional se caracteriza por su explotación
diversificada, lo que produce en conjunto una elevada autonomía
productiva. Al aprovechamiento ganadero tradicional hay que
sumarle la explotación cinegética, cada día con mayor valor.
Durante el recorrido nos será fácil descubrir numerosas
rapaces tales como cernícalos, ratoneros, águilas culebreras, calzados,
perdiceras e incluso las imponentes águilas reales, las
mayores de Europa, así como aves propias de la dehesa: abubillas,
rabilargos, currucas, carboneros, trepadores azules, oropéndolas
y otras muchas.
:::Clima
El clima del Parque se encuadra en el tipo mediterráneo
continental templado, donde la altitud ejerce su influencia en las
temperaturas (media anual entre 14º y 16º). Esto se aprecia en
unos veranos más frescos y cortos en las áreas más altas y una
prolongación del período de lluvias, en comparación con las zonas
de clima propiamente mediterráneo del sur de la provincia.
Exceptuando los espacios abiertos de los extremos este y oeste,
las precipitaciones alcanzan aquí valores importantes (entre 800
y 1.000 mm/año). Esto es debido al efecto barrera que ejercen,
sobre todo, las sierras comprendidas entre Aracena y Cortegana
ante los vientos húmedos que penetran desde el Atlántico.
Geología
La acción erosiva de los ríos y la disposición de los estratos
de materiales resistentes han sido los principales responsables
del modelado quebrado de la Sierra. La mayor parte de la red
hidrográfica de la provincia tiene, prácticamente, su origen en la
Sierra de Aracena que, gracias a sus abundantes precipitaciones,
da lugar a numerosos cursos de agua.
El curso del Chanza origina uno de los valles más amplios.
La cuenca del Múrtigas, al norte y en dirección al Guadiana, labra
sobre las pizarras un conjunto de valles estrechos y encajados
mientras que el valle de la Rivera de Huelva, de cuenca más amplia
y tributante al Guadalquivir, ha resultado una de las tradicionales
vías de penetración al Parque.
Las cotas más altas se encuentran en el límite noreste del
Parque (sobrepasando los 1.000 m.), y en la zona sur central.
En cuanto a las litologías, principalmente paleozoicas, las
predominantes son las esquistosas ácidas, aunque hay también
representación de estratos carbonatados y enclaves graníticos.
La trama geológica condiciona cuatro grandes unidades
físicas:
- Las Sierras de Cumbres Mayores-Santa Olalla de Cala,
con un predominio de pizarras y cuarcitas que muestran el típico
relieve de cerros de Sierra Morena.
- La Depresión Central de las Riveras de Huelva y
Múrtigas, principal red fluvial del Parque, con predominio de materiales
detríticos como pizarras, grauvacas, etc. Es una franja
de dirección aproximada ONO-ESE.
- El macizo de Aroche-Aracena con abundantes rocas carbonatadas
y que alberga las cabeceras de los principales ríos de
la provincia.
- Sierras graníticas, constituídas por macizos graníticos
están presentes en varias zonas del Parque, sobre todo en el sur
y en el este.
:::Flora
Predomina en el Parque el piso mesomediterráneo caracterizado
por su moderada altitud (de 350 m. a 950 m.) y menores
temperaturas medias frente al termomediterráneo (0- 350
m.). En las zonas más secas, normalmente orientadas al sur,
domina el encinar que, en las áreas subhúmedas, es sustituído
por el alcornocal. Conforme aumenta la altura y la precipitación,
el alcornocal va siendo desplazado por un denso bosque caducifolio
de quejigos y melojos, en buena parte suplantado por el
castaño. Hoy se encuentran ocupando sólo las partes más altas
(un buen ejemplo es la cumbre del Castaño), aunque de forma
generalizada también ha sido sustituido por repoblaciones de
pino negral.
La presencia de castaños queda delimitada a un área central,
entre Aracena y Almonaster, con altitudes por encima de los
600 m. y precipitaciones en torno a los 900 l/m2, colonizando
exclusivamente suelos calizos (hollinegros) ricos en hierro y magnesio.
En zonas con condiciones térmicas y pluviométricas más
duras aparecen otras especies como el melojo o rebollo, especie
de pequeño roble muy usado en el carboneo y como curtiente.
El bosque maderable, situado sobre antiguas dehesas y
terrenos marginales, corresponde a repoblaciones de eucalipto y
pino. El primero se localiza sobre formaciones pizarrosas y graníticas
entre los 500 y 600 m., mientras que los pinos se sitúan normalmente
a altitudes superiores.
Las zonas de matorral se deben, por lo general, a deforestaciones
históricas realizadas para cultivo de cereales, que posteriormente
fueron abandonadas dada su escasa productividad.
La vegetación de ribera está formada por chopos, álamos,
fresnos, sauces y alisos. Está asociada a la extensa red hidrográfica
del Parque, destacando por su buen estado de conservación
las riberas de Huelva y del río Múrtigas.
Es de resaltar la riqueza florística de este entorno donde
hacen presencia numerosos endemismos peninsulares.
:::Fauna
El tradicional aislamiento de la zona unido a la conservación
de importantes extensiones de bosques, particularmente
dehesas, ha posibilitado la llegada a nuestros días de una amplia
variedad de especies, algunas en peligro de extinción, típicas del
bosque mediterráneo. Destacan los mamíferos predadores tal
como el lince, el gato montés, la gineta, el turón, la garduña, comadreja,
el tejón, el meloncillo y la nutria, cuya presencia es habitual
en los principales cursos de agua. El oso y el lobo desaparecieron;
el último hace tan solo unas pocas décadas.
El buen estado de conservación de estos montes se refleja
en la importante comunidad de aves rapaces, sin duda favorecida
por la abundancia de presas. Resalta la presencia del buitre negro
y leonado, el águila real, el águila perdicera, el águila culebrera, el águila calzada, el azor, el ratonero, el milano negro, el halcón peregrino,
el cernícalo, el búho real, el cárabo. Además, conviene destacar
el importante papel de la región como área de dispersión de
los inmaduros de águila imperial procedentes de Doñana.
Las aves acuáticas resultan escasas, aunque la construcción
de embalses ha favorecido a especies buceadoras como el
cormorán, el somormujo y el pato colorado.
En las riberas mejor conservadas podemos encontrar a la
escasa cigüeña negra y peces endémicos peninsulares como el
jarabugo, la pardilla o la lamprehuela.
La actividad cinegética ha sido tradicionalmente un recurso
de importancia en el Parque siendo las principales especies
cazadas el ciervo, el jabalí, el conejo y la perdiz, bajo distintas
modalidades como la montería, el gancho, la batida, la caza al
salto, el aguardo, etc.
:::SEÑALIZACIÓN
Los senderos referidos en esta publicación tienen la señalización
que define la Consejería de Medio Ambiente en el Manual
de Señalización de Uso Público en los Espacios Naturales
Protegidos de Andalucía. Con las señales se pretende atender a
las necesidades de orientación, información e interpretación que
los usuarios tienen cuando acceden a estos senderos. Las señales
colocadas se corresponden a:
- Señal de sendero: esta señal pretende
informar al usuario sobre la descripción
técnica del sendero e interpretar los
centros de interés más relevantes del
entorno próximo al recorrido. Se coloca al
inicio del mismo.
- Baliza de sendero: con ella se pretende
reforzar el sentido de la marcha y
orientar al senderista sobre la dirección a
tomar en los cruces y bifurcaciones,
además de aumentar su seguridad.
- Señal complementaria: en los puntos
de mayor interés se han ubicado señales
complementarias al recorrido en las que
se hace interpretación de los principales
valores, mediante textos y dibujos o imágenes.
- Señal panorámica: esta
señal interpreta una vista de
interés desde una concepción básicamente
paisajística, analizando e
integrando los componentes que la
caracterizan. Contribuye a que el
visitante pueda realizar una lectura
comprensiva del paisaje.
:::RECOMENDACIONES PARA LOS SENDERISTAS
El fuego es un riesgo para ti y para el medio natural.
Arrojar cigarrillos encendidos o cualquier otro objeto que produzca
combustión, puede ser el inicio de incendios forestales.
Deposita las basuras en contenedores. Si están llenos o no
hay, por favor llévala a los contenedores de los núcleos urbanos
más próximos.
Para tu seguridad, procura no entrar en fincas particularidades
y evita salirte del sendero.
Respeta a los animales y a las plantas silvestres. No alteres
las infraestructuras y aprovechamientos que encuentres en el
campo (edificios, cercados, cultivos, cancelas, etc.).
Si usas aparatos de sonido, hazlo con un volumen discreto.
Recuerda que el ruido también es contaminación.
Si llevas perro no lo dejes suelto, evitarás peligros o
molestias para las personas y el medio natural.
Las señales informativas de este sendero son de todos,
contribuye a conservarlas y mantenerlas limpias.
Facilita a los minusválidos el acceso, cediéndoles los lugares
más idóneos para ellos.
Ante cualquier problema recurre a los agentes de medio
ambiente o autoridades locales, ellos tratarán de resolverlo.
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