La Granada de Río-Tinto
es una puerta de la Cuenca Minera abierta a
la Sierra. Se trata de una zona de transición
en la que históricamente de han mantenido
vínculos tanto con la Sierra de Aracena
y Picos de Aroche como con el resto de los pueblos
de la Cuenca Minera. El resultado es el de una
tierra llena de contrastes y de mezclas, cargada
de interés. De esta forma, al norte del
pueblo el visitante se encontrará con
la Sierra y todo un rico compendio de montes,
valles y verdor. Al sur quedan los impresionantes
territorios mineros de la comarca a la que pertenece.
En cuanto al pueblo es pequeño y tranquilo,
ideal para un paseo cerca de la naturaleza y
para apreciar unas formas de vida que desgraciadamente
tienden a desaparecer en otros lugares.
Esta
pequeña población ha sido
desde sus principios un privilegiado enclave
agropecuario, enmarcado en un paraje de
gran belleza. Las gentes de estas tierras
se ocupaban, sobre todo, de pequeñas
labores agrarias y de la explotación
de cabañas ganaderas de índole
familiar.
A mediados del siglo
XVIII aparecen las primeras alusiones directas
a la aldea. Será la propiedad de Valdehigueras
la que se erija en protagonista de una parte
de su historia, por los continuos contenciosos
mantenidos con la población lindante
de Campofrío. Esta antigua propiedad
comunal fue donada por una morada al uso común
de los vecinos de ambas aldeas. Se dividió
en dos mitades, quedando la mitad de cada uno
de ellos en el lado contrario de su demarcación
municipal con la curiosa intención de
fomentar las buenas relaciones entre ambas.
Por esas fechas parece que existió una
propuesta de unión para los dos núcleos
tomando como asentamiento la dehesa comunal
de Los Bueyes. Todos estos restos documentales
nos muestran la existencia de una comunidad
agrícola apegada a la tierra y sus costumbres.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX,
el devenir histórico de La Granada de
Rio-Tinto queda ligado a la minería de
la Cuenca de Río Tinto al ser partícipe
de la vida social, política y económica
de la nueva transformación que sufría
la comarca tras la venta de las minas a los
ingleses. Sus dehesas suministraban leña
para las calcinaciones del mineral y sus hombres
compaginaron la cría del ganado con el
trabajo remunerado de la mina.
El ciclo festivo de
La Granada de Río-Tinto se centra en
su fiesta grande del 15 de agosto.
Los vecinos celebran
en dicha fecha el día de la Virgen de
la Granada, sacándola en procesión
por la localidad. Estos festejos se prolongan
durante tres días, donde tienen lugar
veladas nocturnas con orquestas y actos culturales,
además de la ya mencionada procesión
de la Virgen por el pueblo.
El día de la
Inmaculada, los lugareños vuelven a sacar
a la Virgen de la Granada en procesión.
Este día junto con el 15 de agosto completa
la actividad festiva y religiosa que gira en
torno a la Patrona.
Otro
de los momentos lúdico-festivos del
municipio lo representan las matanzas caseras,
que se convierten en actos sociales entre
los vecinos, amigos y familiares. De este
hecho deriva que la gastronomía del
pueblo esté basada principalmente
en platos elaborados con productos derivados
del cerdo ibérico y verduras de las
huertas de la zona
Entre ellos destaca
el ajo de patatas y las carnes procedentes del
cerdo y cualquiera de sus variedades. Los quesos
de cabra también forman parte de la dieta
de los vecinos de la Granada junto con los embutidos
artesanos del cerdo.
También tienen
gran aceptación los dulces caseros de
los cuales resaltan los roscos, pestiños
y rosas hechos de forma artesanal por los propios
vecinos de la localidad.
Iglesia
Parroquial de
Nuestra Señora de La Granada.
Del siglo XVII, con torre neoclásica
y gran cúpula sobre crucero ofrece
un gran encanto por la conjunción
de sus colores: el blanco de sus paredes,
el rojo del tejado, los tonos marrones
de la pavimentación y el verdor
del ajardinamiento.
Conjunto
urbano.
Como un pueblo tradicional de la Andalucía
interior, sus casas, calles y muros de piedra
nos trasmiten una indudable tranquilidad.
La blancura de sus fachadas contrasta con
el verdor de sus montes y sierras. La clave
está en dar una pausado paseo por
sus calles y respirar la vida que se entremezcla
por sus rincones y casitas.
Patrimonio
natural.
El municipio se enclava entre las estribaciones
de las sierra del norte de la provincia
y las cercanas tierras mineras. A cuatro
kilómetros del pueblo destaca la
Sierra de la Joya, un rincón lleno
de hermosos paisajes y de un entorno en
el que se mezcla la naturaleza serrana
con la presencia de pequeñas huertas,
sin olvidar del todo el carácter
abrupto y minero que todavía se
respira por estas tierras.
Fuente-lavadero.
La fuente-lavadero
es uno de los espacios que representa el
devenir tranquilo y sosegado de los vecinos
de La Granada. Merece la pena una visita
por el paraje donde se encuentra. Un lugar
a las afueras del pueblo donde disfrutar
de bellas vistas.
Alojamientos
rurales.
El Ayuntamiento de La Granada de Rio-Tinto,
debido a la falta de establecimientos
hoteleros en la localidad, puso en marcha
un proyecto de construcción de
nueve casitas rurales en una zona muy
tranquila del municipio y las ha dotado
con dos pequeñas áreas de
recreo. Estas casitas se pueden alquilar
en el mismo ayuntamiento para fines de
semana y temporadas. Para más información
pueden llamar al teléfono 959 587008.