El
interesante conjunto de espacios naturales
que atesora esta población constituye
un atractivo más a esta localidad
que combina los rasgos serranos con las
influencias de la cultura portuguesa.
Las distintas iniciativas
locales para fomentar el turismo han sabido
maximizar sus encantos y hacen de Rosal
de la Frontera un destino diferente dentro
de la Sierra de Aracena.
Sin entrar a detallar los pobladores
del término, del calcolítico,
propios de toda la zona y con yacimientos
datados pero sin estudiar, y sirvan de
ejemplo el del Cerro de la Abeja, el monumento
megalítico de la Pasada del Abad
y el poblado adyacente, villas romanas,
cementerio paleocristiano donde Rodrigo
Caro encontró una lápida,
perteneciente a una mujer arabricense,
nos centraremos en los pobladores que
aparecen a lo largo de toda la edad media
en el término fruto de los viajes
de la mesta y que son los que confieren
parte de la base de la sociedad actual.
En el término
de Rosal de la Frontera, en la actualidad, había
existido desde la edad media una aldea rural
y que en el XIX, tras su destrucción
por los portugueses y abandono ( 1642) , se
decide su repoblación y ésta da
origen a una vigorización poblacional
y económica en la Sierra de Huelva, siempre
condenada a la marginación, que hace
que la zona cobre un impulso desconocido hasta
ahora, basado en una "simple" repoblación.
A pesar de ser una población
de reciente creación, su impulso data
de 1822, su término, no obstante, se
haya vinculado a unos aconteceres históricos
siempre marcados por su situación de
frontera que lo convierten en zona de frecuentes
litigios, dependiendo su pertenencia a uno u
otro país de las veleidades , caprichos
o cambios de política de ambas coronas,
Castilla y Portugal.
Tenemos constancia documental
y de patrimonio de los viajeros de la mesta,
del pastoreo trashumante que ya en el siglo
XIII contaban con una ermita de repoblación,
cuyos restos muy deteriorados aun se conservan,
donde se celebraban cantidad de actos, tanto
religiosos, como militares y sociales, y donde
se festejaba una romería que aglutinaba,
en torno a San Mamés, santo traído
por ellos, a gentes de todos los pueblos de
alrededor, incluidos los portugueses. Cercana
a esta ermita se encuentran los restos de la
que posiblemente sea la plaza de toros más
antigua de España ya que existen documentos
de la misma de 1599.
En el cabezo de La Charneca,
dentro de lo que hoy es el término de
Rosal de la Frontera, aparece el primer núcleo,
que no el único, pero sí el más
conocido, pues los testimonios escritos nos
remiten a otros más pequeños y
diseminados denominados Rosal de Arriba y Rosal
de Abajo, sin entidad ambos para tener iglesia.
El principal era llamado Aldea del Gallego,
nombre que tal vez se debiera homonímicamente
a algún emigrante de esta región
establecido al efecto en la dehesa llamada de
Cortelana, según testimonios escritos,
hoy Dehesa del Carmen.
El número de
colonos y de habitantes creció rápidamente
a mitad de siglo, tanto por la disponibilidad
de tierras a repartir como por la concesión
en 1857 de una aduana de tercera clase que fomentó
el comercio. Tal circunstancia, junto con la
explotación de su extenso término
y el desarrollo de actividades de contrabando
en los momentos más duros del periodo
autárquico, permitió un crecimiento
sostenido de Rosal desde la mitad del siglo
pasado hasta 1950, en el que el municipio alcanza
los 3500 habitantes, reducidos a unos 2000 en
estos momentos.
Actualmente, Rosal se
encuentra en una situación demográfica
estacionaria, pese a la supresión de
la frontera y de las ventajas comparativas comerciales
que le otorgaban las barreras aduaneras. Este
cierre se ha compensado con un notable aumento
del número de vehículos.
Hay que conocer hechos
importantes que señalar en la reciente
historia de este pueblo y que han marcado actuaciones
posteriores en el devenir cultural de esta población.
Nos referimos a la llegada hasta nuestra localidad,
proveniente de Portugal, del poeta alicantino
Miguel Hernández, el cual estuvo en la
entonces cárcel municipal. El poeta del
dolor y la pena pasó clandestinamente
al país vecino al término de la
guerra civil y allí, una vez hecho preso,
fue conducido hasta la frontera española
siendo encarcelado en Rosal, donde permaneció
por espacio de unos cuantos días, con
lo que la cárcel rosaleña se convirtió
en la primera cuenta del rosario de cárceles
por las que tuvo que pasar el poeta antes de
su muerte en la de Alicante. Esto fue en abril
del 39. En su encierro, Miguel logró
subsistir gracias a los alimentos que le llevaba
una mujer rosaleña llamada Manuela, a
la que entregó, a cambio del gesto samaritano,
un dibujo del barco que pensaba coger en Lisboa
y un poema inédito, actualmente en paradero
desconocido.
En
mayo del 90, y en colaboración con
Portugal, se realizó un homenaje
de desagravio al poeta, al que asistieron
su nuera, Lucía Izquierdo, y su nieto,
Manolillo, así como la hija de Manuela
en la reciente creada Casa de Cultura "Miguel
Hernández", lugar donde anteriormente
estuvo la primera prisión del poeta.
Actualmente , todos los años, se
celebra una semana cultural que lleva su
nombre y un certamen de poesía en
los meses de verano. En esta Casa de Cultura
se ha recreado la celda donde estuvo preso
el poeta y se ha instalado un Centro de
Interpretación de su vida y su obra.
Rosal de la Frontera
es también cuna de un gran escritor andaluz,
Carlos Muñiz Romero, el cual cuenta con
una bella calle en la localidad.
La fiesta grande de la
localidad es la romería de San Isidro
Labrador, que tiene lugar el fin de semana anterior
a la fiesta del 15 de mayo. Esta se celebra
en un espacio natural próximo a la Rivera
de Alcalaboza, donde se sitúa la ermita,
a ocho kilómetros del pueblo.
Esta romería es
acompañada por una hermandad vecina de
la ermita de Nuestra Señora de la Paz
de Fiscalho.
El
cortejo vuelve el lunes tras haber pernoctado
sábado y domingo en casetas habilitadas
para la ocasión.
La otra festividad
de importancia es la feria de agosto junto
con el Festival de Danzas que no tienen
fecha fija. Se celebran bailes y actividades
culturales.
En mayo del 90,
y en colaboración con Portugal,
se realizó un homenaje de desagravio
al poeta Miguel Hernández, al que
asistieron su nuera, Lucía Izquierdo,
y su nieto, Manolillo, así como
la hija de Manuela en la reciente creada
Casa de Cultura "Miguel Hernández",
lugar donde anteriormente estuvo la primera
prisión del poeta.
Actualmente , todos
los años, se celebra una semana
cultural que lleva su nombre y un certamen
de poesía en los meses de verano.
Las especialidades gastronómicas
de Rosal son las comunes del resto de las poblaciones
serranas. Platos elaborados a partir de los
productos del cerdo ibérico. Además
de las chacinas y el buen jamón enumeramos
algunos platos característicos; el caldillo,
las migas, la sopa de peso, los gazpachos de
culantro, los gurumelos y en repostería
las rosas de miel.
Las actividades artesanales
se centran en la elaboración de cucharas
y otros utensilios de madera. También
destacan los bordados de mantones.
El único elemento
destacable dentro de la población es
la Iglesia Parroquial de San Isidro Labrador,
construida en 1845 y en cuyo interior destaca
una valiosa talla de origen desconocido fechada
a mediados del siglo XVII, que representa a
la Virgen María y que debió formar
parte de un Calvario. También destacar
la valiosa talla, de este siglo, del Nazareno
obra del escultor sevillano Francisco Buiza
y la de la Virgen de los Dolores.
También se puede
resaltar en su arquitectura civil la Plaza de
España, centro neurálgico de Rosal
de la Frontera. La plaza, con una sencilla fuente
sustentada en los mitológicos Pegasos,
articula el espacio público y las principales
vías de comunicación de la población.
El caserío mantiene
tipologías propias de la arquitectura
serrana. Entre los edificios civiles, por su
carácter simbólico, hay que destacar
al Casa de Cultura, antigua cárcel donde
permaneció detenido el poeta Miguel Hernández.
En esta Casa de Cultura se ha recreado la celda
donde estuvo preso el poeta y se ha instalado
un Centro de Interpretación de su vida
y su obra.
El monumento quizás
de mayor interés y más antiguo
es el Monumento Megalítico de la Pasada
del Abad, se encuentra a pocos kilómetros
de Rosal en las inmediaciones de la N-433, junto
al antiguo puente de la rivera del Chanza. Se
trata de un monumento megalítico en el
que se aprecian seis ortostatos desprendidos.
Pegado a él se encuentra otro importante
yacimiento el Cerro del Castillo, en el que
se aprecia todo el contorno de muralla y algunas
estructuras que por la datación de los
materiales parece ser de origen celta al igual
que el monumento anterior. Del calcolítico
también hay que reseñar el yacimiento,
también con murallas, del Cerro de las
Abejas.
Los restos de la ermita
de San Mamés, en el barranco del mismo
nombre, parecen tener su origen en la repoblación
y acogían un santuario que suscitaba
una gran devoción popular a ambos lados
de la frontera. El despoblamiento de estos parajes
por los conflictos fronterizos obligó
a trasladar el santo a Aroche a mediados del
siglo XVIII, quedando abandonado el edificio,
del que sobreviven algunos paredones.
También en los
alrededores de la población se encuentran
algunos espacios naturales de gran belleza.
Podemos citar un área recreativa próxima
a la carretera de Santa Bárbara y de
la Rivera de Alcalaboza, a ocho kilómetros
de la población que cuenta con zona de
baños.
De gran interés
resultan los restos de varios molinos cercanos
al pueblo en el barranco de la Buarda y la propia
Rivera del Chanza.