Capital
comarcal situada en el corazón
de la Sierra. Aracena es hoy una activa
ciudad que conjuga a la perfección
sus atractivos turísticos con el
papel que desempeña como centro
de servicios de toda la comarca. Destino
turístico tradicional, gracias
a los atractivos de la famosa Gruta de
las Maravillas, estandarte de toda la
Sierra, que en muchas ocasiones a eclipsado
el riquísimo patrimonio cultural
y etnográfico de esta bella ciudad.
Aparte de un patrimonio
monumental de primer orden, la localidad cuenta
con una activa vida cultural, un ciclo festivo
amplio y variado representativo de las costumbres
serranas.
El viajero que visita
Aracena no puede pasar desapercibido el encanto
de sus aldeas rurales, ricas en manifestaciones
de arquitectura popular (fuentes, lavaderos,
molinos), y el atractivo de sus parajes naturales.
Esta ciudad cuenta con la más amplia
red de senderos señalizados de la Sierra,
ideales para el senderismo, y que nos permite
conocer a pie, a caballo y en ocasiones también
en bicicleta los atractivos del medio rural.
Y todo ello junto a la más completa oferta
de servicios turísticos.
Al
igual que el resto de la Sierra, es en
la etapa cultural del Bronce Pleno, a
mediados del II milenio a. C., donde existe
más amplia representación
de yacimientos con tumbas tipo cistas.
Entre éstos el más representativo
es el de Castañuelos, muy próximo
a la aldea del mismo nombre y a cuatro
kilómetros de Aracena, en el que
se distingue además otra fase correspondiente
a la Edad del Hierro, con restos de un
poblado que se asocia al período
iniciado a partir del siglo V a. C., en
el que pueblos meseteños de origen
celta se establecieron en la Sierra de
Aracena.
La romanización
es tardía y se refiere sobre todo
a la explotación de los recursos
mineros de la zona, así como a
la riqueza agropecuaria, aunque ésta
de forma secundaria. Implantación
de raigambre romana fue entre otros el
Monte de San Miguel.
De la época islámica,
según los restos aparecidos, existió
una población en el Cerro del Castillo,
protegida por una fortificación en el
período almohade, que pasó a depender
del reino taifa de Niebla en la primera mitad
del siglo XIII.
No hay unanimidad sobre
la fecha de la conquista, pero parece ser que
la Orden del Hospital conquistó para
Portugal Aroche y Aracena entre 1230 y 1233,
aunque muy pronto el rey Fernando III reclamó
para sí estas tierras.
El denominado "Conflicto
del Algarve" se solucionará por
sucesivos tratados en los que se fijan las fronteras,
adscribiéndose toda la Sierra de Huelva
al reino de Sevilla como tierra de realengo
y se encomienda su defensa a la Orden de Santiago,
aunque la leyenda y la tradición fuertemente
arraigada defiende la presencia en la zona de
la misteriosa orden de los Templarios.
En el siglo XV se produce
la primera gran expansión demográfica
y gracias a ella la población crece por
las faldas del castillo. Se reparte por nada
menos que treinta aldeas, muchas de las cuales
se emanciparían en los siglos posteriores.
En estos momentos la ciudad adquiere gran relevancia;
se constituye en la capital de la Sierra, con
centro desarrollado en torno a la Plaza Alta,
y en una de las principales del reino de Sevilla.
En 1641, el municipio
pasa a depender del Conde-Duque de Olivares,
y en el siglo XVIII del Conde de Altamira.
En 1833 se crea la provincia
de Huelva y Aracena es segregada de Sevilla.
Fue el primer marqués, Javier Sánchez
Dalp, el personaje más representativo
de la época y el responsable de un periodo
de impulso en la regeneración de la ciudad.
Artífice de iniciativas tan dispares
como la apertura de la Gruta de las Maravillas,
la instauración de la romería
en la Peña de Alájar y la construcción
de numerosos edificios, entre ellos buena parte
de los que llevan la firma del conocido arquitecto
Aníbal González.
En época contemporánea
la ciudad en la crisis de las actividades agrícolas
y ganaderas. En estos años tristes, sólo
destacan las importantes intervenciones de recuperación
del patrimonio histórico-artístico
emprendidas por el notable vecino Florentino
Pérez Embid.
En
la última década, Aracena conoce
importantes síntomas de revitalización,
provocados por la configuración de la
ciudad como centro de servicios y por el crecimiento
del turismo rural.
El
ciclo festivo de Aracena, uno de los más
completos de la Sierra, se inicia en enero
con el desfile de la Cabalgata de los
Reyes Magos. En febrero se celebran respectivamente,
el 2 y 3, la festividad de la Candelaria
y la de San Blas, con hogueras en la Plaza
Alta y una procesión del Patrón
de la ciudad, tras la cual se bendicen
rosquillas y bollos.
Antes de Pentecostés
tienen lugar los carnavales, con sus concursos
de agrupaciones, cabalgatas de carrozas,
bailes de disfraces, y el popular Entierro
de la Cebolla en el paraje de Marimateos.
Quizás una de
las festividades más características
es la Semana Santa, por el atractivo tanto de
los pasos procesionales como de los recorridos,
con la madrugá del Viernes Santo como
punto culminante. Dos semanas después
se celebra la "Semana Santa Chica",
emulación de los desfiles profesionales
llevado por niños.El tercer fin de semana
de mayo tiene lugar la tradicional feria del
Ganado, acompañada por unas jornadas
festivas, donde tienen lugar exhibiciones, concursos
morfológicos, de doma, exposiciones de
artesanía, gastronómicas, etc.
En verano se suceden
las fiestas a un ritmo frenético: en
la cercanía del Corpus Christi, el primer
domingo de junio, es la romería de la
Divina Pastora hasta la ermita de las Granadillas.
A continuación el Pirulito, o velada
de San Juan, y numerosas veladas de barrios.
De todas ellas destaca la Feria y Fiestas Mayores,
en la tercera semana de agosto, con la instalación
de un amplio ferial en las proximidades de la
Plaza de San Pedro.
De
otoño destacan algunas tradiciones
populares como los campanilleros, que
interpretan canciones en honor de la Virgen
del Rosario las madrugadas dominicales
de octubre, acompañados de típicos
y tradicionales instrumentos. Por último,
en vísperas de La Pura, se celebran
populares candelas, denominadas "rejiletes",
en las que se queman varas de olivo y
castaño.
Junto
a las actividades festivas tradicionales
se celebran numerosos acontecimientos
deportivos, culturales y festivos, que
dan idea de la vitalidad de esta población,
algunos de ellos de gran interés
turístico.
Muestra Internacional
de Música Antigua, Feria del Jamón
y del Cerdo Ibérico, Jornadas Micológicas
, así como otros certámenes,
encuentros de artistas, etc.
Respecto a los recursos
gastronómicos, la cocina local es un
compendio de la variedad existente en los fogones
serranos: platos derivados del cerdo ibérico,
de los productos de la huerta y de las zonas
forestales, con gran riqueza micológica
y recursos como la castaña y la carne
de caza.
La cocina popular está
representada en guisos como el de setas y castañas,
sopa de ajos, gazpacho de invierno, caldo de
matanza, revueltos y migas, entre otros.
Respecto a las actividades
artesanales destacan las vinculadas con la alfarería.
Tradicionalmente los alfareros locales han tenido
influencias procedentes de Cortegana y de Salvatierra
de los Barros, pero poco a poco se han perdido
las formas de trabajo artesanales.
Tienen también
cierto desarrollo las actividades de forja,
puesto que Aracena es una de las pocas poblaciones
donde esta artesanía es más cercana
a los modos de hacer tradicionales.
Como en el resto de
la Sierra, se conserva una importante tradición
en la talla de madera, actividad de origen claramente
rural y radicada en las aldeas.
1.
La gruta de las Maravillas Se
trata de una cavidad freática originada
por la acción erosivo-disolutiva
de las aguas sobre las rocas calizas del
cerro del Castillo.
Se manifiestan en ella, una serie de formaciones
kársticas de extraordinaria belleza:
estalactitas verticales y excéntricas,
estalagmitas, coladas, cortinas listadas,
etc.. se extiende por una longitud total
conocida de 2130 metros, de los cuales
1200 m. son visitables.
La primera referencia
histórica sobre su existencia data de
1886 y fue abierta al público en 1914,
siendo una de las primeras cavidades del mundo
en ser visitables.
Manantial de belleza
inagotable, la Gruta de las Maravillas ha sido
fuente de inspiración inevitable de poetas,
escritores, pintores, músicos y artistas
de todo tipo.
2.
Castillo - Fortaleza Sobre
los restos de una fortificación
andalusí, levantaron los portugueses
este castillo que posteriormente fue
reconstruida por los castellanos. Posee
torre del homenaje, con dependencias
del alcaide y un lienzo de muralla con
torres de planta cuadrada y barbacana
que siguen la línea sinuosa del
monte sobre el que se asienta, desde
el cual domina Aracena.
3.
Iglesia Prioral de Ntra. Sña. del
Mayor Dolor. Sobre
la cima de la montaña que domina
la población se alza la iglesia
más antigua y emblemática
de Aracena. De estilo gótico, consta
de tres naves a igual altura, con coro
y atrio a los pies.
En su interior destacan las bóvedas
nervadas y el gran camerín neoclásico
y en el exterior, la torre mudéjar
que tiene un frente decorado con paños
de tsebka, imitando a la Giralda.
4.
Iglesias Mudejares Dentro
del núcleo urbano se conservan varias
fábricas medievales del tipo de iglesias
de arcos transversales y estilo mudéjar
(ermitas de San pedro, Santa Lucía
y San Roque, conventos de Santa Catalina
Y Santo Domingo).
5.
Parroquía de la Asunción. La
inacabada parroquia de Aracena constituye
uno de los ejemplos más notables
de la arquitectura renacentista de la
provincia onubense. Se inició su
construcción en 1528, prolongándose
en los primeros años del siglo
siguiente. Intervinieron arquitectos como
Diego de Riaño, Hernán Ruiz
II o Pedro de Silva, este último
en el siglo XVIII.
Se trata de un
templo con planta de salón, de tres naves,
con bóvedas vaídas y una cúpula
de media naranja.
6.
Lavadero Fuente del Concejo. Obra
civil de 1923, realizada por Aníbal
González. Aprovecha uno de los manantiales
naturales de la Gruta de la Maravillas.
7.
Ayuntamiento de Santa Catalina. Estilo
regionalista andaluz de principios de
siglo. La obra fue finalizada por el
Marqués de Aracena, ejecutándola
el Arquitecto Aníbal González.
En la actualidad, tras varios años
de inactividad y gracias a una importante
restauración, el edificio vuelve
a ser habilitado para sus funciones.
8.
Casino de Arias Montano. Obra
de Aníbal González, realizada
en 1910. Estilo regionalista andaluz. Este
arquitecto sevillano realizó numerosas
obras en Aracena como: Plaza de Abastos,
Cortijo "San Miguel", Chalets
de Aracenilla o el edificio de recepción
de la Gruta de las Maravillas.
9.
Museo de Arte Contemporaneo al Aire Libre. Aracena
fue el primer pueblo de Andalucía
que queriendo ampliar su patrimonio cultural,
situó en sus calles un museo de
esculturas al aire libre, siendo pionero
en esta modalidad. Según la idea
original del promotor de este museo, el
escultor aracenense Pepe Noja, cada una
de las esculturas cumple la función
de hito y memoria de un acontecimiento.