Situado
en la línea de cumbres que separa
las cuencas de la Rivera del Múrtiga
y su afluente, el Sillo, las potencialidades
pisajísticas de este núcleo
constituyen uno de sus mayores atractivos.
La situación
del castillo en el punto más alto de
esta sierra, junto a la iglesia parroquial
condiciona no sólo la inconfundible
imagen del antiguo asentamiento defensivo,
sino gran parte de la morfología urbana,
que se desarrolla en torno a estos hitos.
En
su entorno están presentes terrenos
montañosos y arbolados por el bosque
mediterráneo característico
de la Sierra. Coexisten los aprovechamientos
ganaderos lanar y porcino, junto a una agricultura
cerealista y olivarera, que tiñen de
rasgos extremeños a este paisaje de
frontera.
Esta ciudad de origen
celta y posterior ocupación romana
tuvo categoría de municipio y estaba
comunicada mediante una calzada con Zufre
y Aroche. Parece ser que la despoblación
de este asentamiento dio origen a las tres
Cumbres. Conquistada por el reino de Castilla
en el siglo XIII, pasa a ser tierra de realengo
dependiente de la ciudad de Sevilla y forma
parte del conjunto de núcleos defensivos
en la "cuestión del Algarve",
proceso secular de enfrentamientos de Portugal.
La construcción del castillo, a partir
de la Carta dada por el rey Sancho IV en 1293,
consolida la población, ahora defendida
tras potentes murallas.
Importante fue en
el inicio de la Edad Moderna la presencia
de los ganados trashumantes de la Mesta. Documentos
de 1488 certifican los pleitos de la ciudad
de Sevilla con el Concejo de la Mesta para
cobrar los portazgos de los ganados que pasaban
por esta ciudad.
En la actualidad,
la economía cumbreña se sigue
basando fundamentalmente en la industria de
derivados del cerdo ibérico, aunque
ha perdido el papel dominante que tenía
en el sector frente a Jabugo y cortegana.
Las
fiestas más renombradas de Cumbres
son las del Corpus Christi, de antiquísima
tradición (siglo VIII), que tienen
lugar durante cinco días -de miércoles
a lunes-. En ella se celebran diversas
procesiones: el miércoles, la Vírgenes
de la Esperanza y del Amparo son llevadas
desde sus respectivas ermitas a la parroquia,
para salir al día siguiente junto
con las del Rosario y Gracia, acompañando
a la Custodia por las calles engalanadas
de altares y flores. Las imágenes
serán devueltas en procesión
a sus capillas el domingo.
Pero lo más
significativo de estas fechas son las famosas
danzas de la Esperanza y del Santísimo
Sacramento, donde los grupos de niños
de ambas hermandades -diez cada uno- bailan
por las calles al son de gaiteros, tamboril
y las castañuelas que ellos mismos
portan.
Otra ocasión
para contemplar a los danzantes es el Lunes
de Albillo -lunes posterior a Semana Santa-.
El ocho de septiembre
es el turno de la Virgen del Amparo, con su
popular verbena, que se monta en la plaza
de la ermita. Vuelven a celebrarse danzas
y procesión de la Virgen, además
de verbena nocturna, que se acompaña
de un delicioso ponche elaborado con canela
y melocotón y juegos tradicionales.
Uno de los principales
atractivos de esta localidad, que le ha dado
merecida fama, son los productos derivados
del cerdo ya que esta población, junto
con Cortegana y Jabuco, atesora los más
preciados perniles de la Sierra.
Muy propias del municipio
son también las morcillas tontas o
de lustre, elaboradas a base de despojos de
chivo, perejil, cebolla y hortalizas. Entre
los platos elaborados destacan el cocido serrano
y el rabo ibérico en salsa.
El
castillo.
El
castillo cuenta con planta poligonal
de ocho lados, en cuyos ángulos
alternan torres cuadradas y redondas.
Sus enormes dimensiones han permitido
que en su interior se instalase en tiempos
el núcleo de población.
La parte más espectacular de
la construcción la constituye
la puerta principal, apuntada y flanqueada
por dos torreones unidos por un matacán
corrido y protegido por una barbacana.
La entrada es de planta acotada para
garantizar su defensa. La subida por
los dos paseos de ronda permite el recorrido
por sus 400 metros de muralla, que ofrecen
espléndidas vistas.
Para
visitar el castillo se puede solicitar
la llave en la Oficina de Información
del Parque o en el Ayuntamiento.
Iglesia de Miguel Arcángel.
La
iglesia de San Miguel Arcángel,
que junto a la ciudadela compone un
conjunto de gran atractivo en el entorno
de la Plaza de Portugal, consta de una
sola nave, dispuesta en cuatro secciones
divididas por arcos transversales. La
capilla mayor, ochavada y parcialmente
recortada por el magnífico retablo
barroco del altar mayor, de 1720, cuenta
además con diez retablos de variados
estilos.
Además
alberga una importante colección
de plata mejicana, donada entre 1715
y 1718 por un indiano de origen cumbreño,
el capitán Juan Gómez
Márquez, y en ella destaca el
labrado frontal del altar mayor.
Para visitar la iglesia
fuera de horas de culto, es necesario preguntar
por la hermana del párroco.
Convento
de Franciscanas Clarisas.
Del
convento de Franciscanas Clarisas, destruido
en el siglo pasado, se conserva sólo
la espléndida portada de granito
que está encuadrada en un amplio
alfiz con toma de arco conopial rematado
por una gran cruz.
Ermitas.
Existen
también en el núcleo dos
ermitas en uso. La de la Virgen de la
esperanza, situada en un hermoso paraje
a dos kilómetros de la población,
data del siglo XIV.
Y la de la Virgen
del Amparo es una ermita de gran encanto localizada
en las proximidades del castillo. Gótica
del siglo XV, perteneció al tipo de
iglesias de una sola nave con arcos transversales,
pero su cubierta sufrió transformaciones
y hoy es soportada por pilastras y arcos semicirculares.
El edificio es visitable si se pide permiso
a la entrañable ermitaña que
la custodia.
Casco
Urbano.
El
casco urbano mantiene su tipismo especialmente
en el entorno del castillo, calles Castillo
Iglesia, Castillo Amparo o Corredera,
en las que la arquitectura popular compone
un atractivo conjunto con el recinto
amurallado