La población de Cumbres
de San Bartolomé, al igual que sus vecinas,
se sitúa en uno de los emplazamientos más bellos
de la Sierra, al ocupar una zona topográficamente
elevada que da origen al topónimo de Las Cumbres.
Disfruta así de amplias
cuencas visuales, pues de sus atalayas y miradores
pueden divisarse Las Contiendas, la vecina localidad
extremeña de Higuera la Real o el Valle del
Múrtiga. Aunque usualmente ha pasado desapercibida
y son escasos los visitantes que recibe, tiene
un patrimonio histórico artístico de gran interés,
especialmente por su iglesia parroquial gótica
y los dos castillos, y en su extenso término
existen parajes naturales de especial valor,
como es el caso de los bosques de ribera.
Algunos autores explican
el origen de la población, como el de
sus hermanas las otras dos Cumbres. Bajo la
dominación romana, sus habitantes se
trasladarían del valle a las tierras
altas, originando un conjunto de pequeñas
aldeas.
Fue conquistada en el
S.XIII a los musulmanes por el reino de Castilla.
A lo largo de la historia
de este asentamiento se suceden épocas
de crisis, causadas por epidemias y guerras
fronterizas (siglos XIV y XVII-XVIII), con momentos
de recuperación, como el siglo XVI, en
el que se alcanza una población de 1200
habitantes. En el XIX, las actividades agroganaderas
y mineras, así como la caza y los usos
industriales trajeron cierta prosperidad a la
villa, que llega a contabilizar mas de 1500
cumbreños al final de la centuria.
En Semana Santa, resulta
curiosa la forma de organizar la fiesta: el
Jueves Santo, los pasos de la Virgen de los
Dolores y el Cristo de la Columna, con su cohorte
de mujeres y hombres respectivamente, procesionan
por recorridos diferentes hasta el llamado "encuentro"
en la Plaza de España. El Sábado
de Gloria los fieles se reunen en la Plaza,
ambientada de noche con una candela, y entran
todos a un templo en penumbra iluminado exclusivamente
con el cirio pascual.
La romeria de la Virgen
de la Aliseda organizada por su Hermandad, tiene
lugar el tercer domingo de Mayo.
Del 24 al 28 de agosto
los bartolinos celebran la feria de San Bartolomé.
El día de la
Virgen de la Aliseda, el 8 de septiembre, es
festejado con una feria de uno o dos días.
Respecto a las actividades
artesanales, en Cumbre de San Barlolomé
perdura aún entre las mujeres el arte
de los encajes de bolillos. Y también
son frecuentes los trabajos de cesteria.
Entre las especialidades
gastronómicas de la población
están las sustentadas por los frutos
de la tierra, gurumelos y espárragos
asados en chimeneas o los productos de las numerosas
matanzas domiciliarias.
Iglesia
de San Bartolomé.
La
iglesia de San Bartolomé, originaria
de los siglos XIV-XV, es de estilo gótico
tardío de una etapa de transición
al isabelino, y por ello es de gran interés.
Es de planta basilical y exterior de aspecto
robusto, con potentes contrafuertes. Sobresalen
sus hermosas portadas de granito.
La
distribución interior de la única
nave está alterada por las reformas
que sufrió en el siglo XVIII.
Castillo.
El castillo
o muralla artillera pasa desapercibido,
al ocupar un lugar poco prominente en
la población. Fue mandado construir
por Sancho IV en 1293 para la defensa
contra Portugal, lo edificó la
ciudad de Sevilla y hoy está declarado
Bien de Interés Cultural con categoría
de Monumento.
En la actualidad, parte
del edificio ha sido convertido en plaza de
toros para las capeas y novilladas que ilustran
sus fiestas.
Casa
del Cura.
Resulta
de gran interés el caserío
de la localidad, en el que puede verse
reflejado uno de los mejores momentos
del pasado: el siglo XIX y primer cuarto
del XX. Una de las construcciones más
interesantes es la llamada casa del cura.
Fuente
de la Villa.
Como
elemento etnográfico, cabe citar
la fuente de la villa, situada junto a
un lavadero, que tiene como particularidad
que fue el último de los construidos
de la Sierra, en los primeros años
setenta.