La situación
de Santa Olalla ha influido notablemente en
el pasado y presente del municipio, al encontrarse
en un cruce de caminos en la famosa Ruta de
la Plata. Esta situación tan marcada
ha propiciado el paso de diversas culturas por
la localidad, de las cuales sus vecinos, han
sabido absorber las costumbres y enseñanzas
de las diferentes culturas para formar la suya
propia. Este trasiego de pueblos ha ido dejando
un patrimonio histórico-artístico
de gran valor y digno de ser visitado.
Situada
en la estribaciones de Sierra Morena,
en la Sierra de Aracena, camino de paso
en la Ruta de la Plata, frontera del Reino
de Sevilla con Extremadura, la antigüedad
de Santa Olalla, aún no ha podido
precisarse. No consta de una fecha de
fundación de la villa, o de cuando
se produjo el establecimiento de los primeros
pobladores.
La posición
estratégica de Santa Olalla en
el tránsito de metales extraídos
de los importantes enclaves mineros de
Almadén de la Plata, Minas de Riotinto,
o "La Papúa" o "El
Tratejón" en Zufre, hace imaginar
los orígenes de la presencia del
hombre en esta localidad, en la Edad de
Bronce, en el III milenio a. C. Este intercambio
comercial sentaría la base de la
conocida Ruta de la Plata, que alcanzaría
su máximo esplendor en la época
romana.
En la Edad de
Hierro existió un poblado, ubicado
en el mismo lugar dónde hoy en
día se encuentra el castillo.
Con la dominación
romana, los emperadores dieron vital importancia
a las calzadas, como enlace de comunicaciones
para la circulación de mercancías,
tropas y como no, para transmitir su cultura.
Se intensificaron las extracciones mineras,
así como el tráfico comercial
entre Andalucía occidental y el Norte
de la península.
Con la presencia musulmana,
se produce un conflicto bélico a mediados
del s. XI, cuando el rey Azz al Dawla pide ayuda
al de Badajoz, el bereber Muhanmad, para repeler
a las tropas invasoras de Almutamid, rey moro
de Sevilla, que se encontraban en Santa Olalla.
El rey de Badajoz logra que se retire el ejército
enemigo, y conquista de nuevo la plaza de Santa
Olalla y toda la vega del río Cala.
La historia de Santa
Olalla comienza en el s. XIII, tras la conquista
de Sevilla por el rey Fernando III el Santo
en 1248. La anterior historia no es sino prehistoria
al carecer desgraciadamente de documentación
escrita.
La
reconquista cristiana de la sierra se
llevó a cabo a mediados del s.XIII,
a manos de Sancho II de Portugal, con
el apoyo de órdenes militares.
Los enfrentamientos fronterizos continuaron,
así que para frenar la continua
amenaza portuguesa, se creó una
línea defensiva denominada la Banda
Gallega, con pobladores del Norte de la
Península, principalmente de León,
Asturias y Galicia.
Esta línea se
basó en la existencia de una serie de
fortificaciones intercomunicadas visualmente
mediante señales con antorchas. Y así
fue como Sancho IV el Bravo, a petición
de las autoridades hispalenses, concede el privilegio
a varios pueblos de la sierra para la construcción
de fortalezas, que resguardaron y frenaron los
continuos ataques del país vecino. Se
construyeron el Castillo de Santa Olalla, junto
con el de Cumbres Mayores, Fregenal de la Sierra
y la reconstrucción del de Aroche.
El castillo fortaleza,
una iglesia parroquial y una sinagoga judía,
son las referencias de la existencia medieval
de la villa de Santa Olalla.
Santa Olalla fue vendida
a finales del siglo XVII a D. Juan Ventura Tirado,
quien obtendría los poderes para controlar
las tasas fiscales, con el consiguiente derecho
para adquirir las rentas, para nombrar las autoridades
locales así como impartir justicia ordinaria.
A comienzos del s.
XIX, durante la invasión francesa, Santa
Olalla se constituyó en Cuartel General
de la Zona de la Infantería de Marina
convirtiéndose en el centro de la actividad
bélica de la sierra.
Fue a finales de este siglo cuando la villa
de Santa Olalla, se instauró como pueblo
de la provincia de Huelva.
Hacia 1830 se constituye
la provincia de Huelva como tal, pues hasta
entonces la región había formado
parte del Reino de Sevilla junto con grandes
partes de la provincia de Cádiz. Este
hecho y el nuevo espírtu industrial que
anima el diecinueve, supone una importante revitalización
económica de la región que durará
hasta la primera parte del siglo XX. Compañías
inglesas entran en la provincia vinculándose
de nuevo a las explotaciones mineras que representan
el vínculo principal que relaciona Huelva
con el resto del mundo.
Junto
a la minería y la ganadería,
en el XIX surge una nueva oportunidad industrial
para la sierra, y por tanto para Santa Olalla,
que es la producción de corcho para
los tapones de las botellas de vino. Esta
nueva invención tecnológica,
se exporta especialmente a Inglaterra y
Francia. En Santa Olalla surgieron y prosperaron
varias fábricas de tapones de corcho,
que dieron un fuerte impulso económico
a la villa.
Acontecimiento importante
en el avance de la sociedad santaolallera del
s. XX fue la construcción de la estación
del ferrocarril, siendo una de las más
importantes de la provincia, de la que hoy apenas
se conservan algunas naves casi destruidas,
al ser desmantelada la vía a principios
de los años 50.
Alguno de los hechos más significativos
ocurridos recientemente, han sido la presentación
del nuevo escudo y bandera en 1995, el nombramiento
de la patrona Santa Eulalia como Hija Predilecta
de la localidad en 1999, así como la
celebración de las IX Jornadas del Patrimonio
de la Sierra en 1994, muestra del afán
de un pueblo de indagar en su enigmático
y casi desconocido pasado que hoy por hoy intentamos
esclarecer a través de este soporte electrónico
con el fin de que sea accesible a cualquier
persona que lo desee en cualquier rincón
del planeta.
El Calendario anual
festivo comienza el 5 de enero con la tradicional
cabalgata de reyes, en la que carrozas engalanadas;
algunas representando escenas bíblicas,
otras motivos de actualidad, acompañan
a sus majestades después de recorrer
el pueblo hasta la Plaza de la Constitución,
donde los niños sentados en sus regazos
reciben los ansiados regalos.
La siguiente festividad
son los Carnavales. La fecha de estas fiestas
son dependientes del período de Cuaresma
y suelen producirse justo antes del comienzo
de la misma. Su duración es de tres días:
viernes, sábado y domingo.
En el primer día
suele tener lugar el concurso de agrupaciones,
acto que despierta gran expectación en
la nave multiusos y dónde es fácil
apreciar el sano "pique" entre los
miembros de distintas comparsas, enemigos irreconciliables
durante esa noche. Tras el concurso, comienza
una velada nocturna amenizada por una orquesta
y tras la que se concederán los premios
al ganador del concurso de agrupaciones.
El
sábado tarde tiene lugar el pasacalles,
dónde todo el pueblo se pasea disfrazado
entre cantos y bromas. Y tras el pasacalles
una nueva velada nocturna con la orquesta
en la nave multiusos y la entrega del
premio al mejor disfraz individual y disfraz
en grupo.
El último es
"día de luto" y los santaolalleros
muestran su "pena y dolor" en el entierro
del hueso del jamón. En él abundan
las señoras de peineta y mantilla llorando
a moco tendido por la pérdida del tierno
jamón.
El Día de Andalucía
también se festeja con diferentes actos
culturales que se realizan para conmemorar el
día de la comunidad andaluza, el 28 de
febrero, en los que suelen participar los coros:
el de Sta. Eulalia y el coro Alegría
(pensionistas), así como la banda municipal
de música y grupos de baile flamenco.
La Semana Santa es esperada
en el pueblo con gran fervor. Los santaolalleros
disfrutan de las imágenes que procesionan
por sus calles. Varias son las hermandades existentes
en la localidad que nos podemos encontrar por
sus calles desde el Miércoles Santo hasta
el Domingo de Resurrección.
Aparte de estas celebraciones de carácter
eminentemente religioso, cabe destacar la tradición
que en Santa Olalla se revive por estas fiestas
desde hace tiempos inmemoriales, y que se define
como El Juego de "Las Chapas". Se
trata del cruce de apuestas que se efectúan
en corros de personas y en dinero efectivo.
La Romería de
Santa Eulalia es una tradición que cuenta
sólo con una treintena de antigüedad,
y se celebra desde que se fundó su Hermandad
en 1970.
El Domingo de Resurección
la patrona Sta. Eulalia es llevada a hombros
por sus fieles, desde su ermita hasta el pueblo
en solemne procesión, para ser devuelta
de nuevo el segundo domingo de mayo a su altar
en la ermita. La Virgen es acompañada
por carrozas engalanadas, caballistas y romeros
ataviados, en un aire festivo, hasta su morada
en la Ribera del Cala, donde el gentío
pasa un alegre día de campo.
La primera semana de
agosto tiene lugar la Semana Cultural, con un
completo programa de actividades culturales,
capaz de satisfacer todos los gustos: coloquios,
competiciones deportivas, teatro, actuaciones
musicales...organizándose muchos de ellos
en el incomparable marco de la Plaza de Toros
La Feria de Agosto,
tiene sus orígenes en la celebración
de la feria anual de ganado que se venía
realizando desde el siglo XVIII, que se ha conservado,
como nos cuentan algunas personas mayores, hasta
hace unas décadas, dando paso a la actual
en la que grupos de amigos o familiares se reúnen
para montar sus casetas en la calle que lleva
el nombre de aquel conocido poeta sataolallero,
Daniel Florido.
Para
finalizar el ciclo festivo se celebra
el Día de la Patrona. Esta onomástica
en honor a la Patrona de la Villa, Santa
Eulalia V. y M. acontece antes de llegar
a las Navidades, el 10 de Diciembre.
En cuanto a la
Gastronomía, en Santa Olalla podemos
degustar el resultado de una rica variedad
en restauración, capaz de satisfacer
los paladares más exigentes.
Como en otros pueblos
de la sierra onubense, el cerdo ibérico
es el protagonista de la cultura gastronómica.
Entre los platos más
típicos que se pueden degustar en las
mesas sataolalleras se encuentran la sopa de
mamones, el sopeao, los mamones, las papas viudas,
arroz con pena, el almorraque, picadillo elaborado
con pimientos, tomates y sardinas asadas (picadillo
asado), el gazpacho majao, que por su composición
se toma bien frío, los gurumelos asados
o en salsa, las bollas de chicharrones elaborada
con la manteca del cerdo.
Gran variedad de dulces
y postres se pueden saborear: las poleás,
roscos, pestiños, gañotes, piñonates,
torrijas.. así como los quesos que todavían
se elaboran de forma artesanal en mmuchas casas
de Santa Olalla.
La
Iglesia de Ntra. Sra. De la Asunción
en un principio fue judería o sinagoga,
hacia el siglo IX o X, conservando de
aquel tiempo dos columnas, una de ellas
partida; un capitel y la típica
característica de la planta asotanada
con relación a la puerta de entrada
a la misma.
Posteriormente fue mezquita,
dependiente de la mezquita de Santa María
la Blanca de Toledo. De esta época es
la elevación de la nave del templo, de
estilo mudéjar, con arcos y bóvedas
en ladrillo, construida toda ella sobre un muro
de roca "in situ", que hace del conjunto
un modelo único entre pocos. De este
tiempo y de posteriores es la gran cantidad
de "mozárabes" que se registran
en los libros del Archivo Parroquial, que se
conserva en gran parte. En el siglo XIV se añade
el ábside del altar mayor de estilo gótico-mudéjar.
La iglesia parroquial
de Nuestra Señora de la Asunción,
cercana al castillo, construida en el siglo
XIV, cuenta con el añadido de las capillas
laterales y la espadaña, levantadas en
la segunda mitad del siglo XVIII.Está
realizada a base de ladrillos, piedra y argamasa
de arena y cal.
En
la subida hacia el Castillo y la Iglesia
de Ntra. Sra. de la Asunción se
encuentra un llamativo Crucero renacentista,
con cruz de pedernal sobre columna balaustre
de tipo plateresco y capitel genovés.
En él
se pueden apreciar cascotes de balas incrustados
en la esctructura del crucero y que corresponden
a los tiroteos producidos durante la invasión
francesa.
La seña de
identidad de Santa Olalla es su castillo fortaleza,
ubicado en el cerro desde donde se divisa
la localidad al completo fué declarado
bien de interés cultural en 1993. El
recinto del castillo, de forma alargada, tiene
unas dimensiones aproximadas de 132 metros
de longitud por 45 metros de anchura, dispuesto
de Norte a Sur siguiendo la orografía
y construído a base de un conglomerado
de piedras y argamasa (mezcla de arena y cal).
Está compuesto por murallas con almenas
encapuchadas, y flanqueado por diez torres,
cuatro semicirculares y seis rectangulares,
éstas últimas divididas por
impostas horizontales de ladrillos, característica
ésta típica en construcciones
árabes. Son dos los tipos de cubiertas
utilizadas; siendo la mayoría bóvedas
ojivales, y de aristas por la que se accedía
al interior del castillo. La torre principal
de base rectagular, de dos pisos, cuya puerta
es una entrada en recodo arcos exteriores
de medio punto labrados de sillería
de granito, encaja perfectamente en el mundo
musulmán de la época. Así
podemos citar algunas entradas similares:
la Puerta del Capitel de la alcazaba de Badajoz,
algunas de las cuatro puertas de Jerez de
la Frontera, y las puertas del Socorro, del
Buey, del Agua y de Sevilla en Niebla. Todas
presentan puerta de entrada en una torre salientes
de la muralla y con ingreso en recodo.
La
ermita de la patrona de la villa, Santa
Eulalia de Mérida, está
situada hacia el levante, a una distancia
del pueblo de 5 kilómetros aproximadamente,
en la dirección de la carretera
que lleva a Real de la Jara. Concretamente
situada junto a la Ribera de Cala, en
una paraje de una fanega de tierra donada
por la familia Gragera y de León,
tras llegar a un acuerdo con el Cabildo
en 1970. Es de pequeñas dimensiones,
con planta en forma de cruz latina y dos
habitaciones contiguas al altar, y porche
de entrada.
Muy bien iluminada
gracias a amplias ventanas de arco de medio
punto. El portal de entrada es un arco apuntado
con fuertes puertas de madera. Posee una pequeña
espadaña sobre la puerta de entrada.
En esta ermita se venera la imagen de la patrona
Santa Eulalia Virgen y Mártir, que
es retornada en solemne procesión el
segundo domingo de Mayo desde el pueblo, al
que fue traída el Domingo de Resurrección,
a su ermita. Esta Romería es una de
las más importantes de la zona y a
ella suelen asistir numerosos fieles de todos
los orígenes.
A
continuación de la Avda. de Andalucía,
discurre la calle Marina Española,
cuyo nombre rememora hazañas
del pasado santaolallero en la lucha
durante la guerra de independencia contra
los franceses.
Invadida
España casi totalmente, la última
esperanza de victoria ante el contingente
francés era el único reducto
que quedaba aún sin someter: Andalucía.
Y como parte de ella, Santa Olalla opuso una
fuerte resistencia al invasor, hasta que se
produjo la victoria final y la siguiente Constitución
Española, la primera del país,
dada en Cádiz en 1812.
En la calle antes mencionada, se erigió
el Ancla (1970-1971), monumento conmemorativo
de la presencia en la localidad de la Infantería
de Marina, cuando Sta. Olalla fue Cuartel
General en tiempos de la invasión francesa.
Testigos de esta época han quedado
en la localidad, además de este monumento
levantado en su recuerdo, restos de la artillería
utilizada en la contienda y un cerro que lleva
por nombre el "Cerro de las Baterías",
por instalarse en él el principal contingente
de artillería de la resistencia.
Cuenta
la localidad con dos fuentes de buenas
aguas. Una de ellas, de gran antigüedad
y conocida como «Fuente de Arriba»,
situada a los pies del Castillo (y a la
que se llega por un camino que comienza
al final de la calle Iglesia) que abastecía
a la Santa Olalla medieval. Sus aguas
son recogidas de un venero situado bajo
el «puente de los dos ojos»,
puente éste que posiblemente se
trate de un legado del pueblo romano.
El agua mana de la fuente a través
de dos caños dorados y se recogen
en el pilar que se halla adyacente a sus
espaldas.
La
otra fuente es la conocida como «Fuente
de Abajo», situada en pleno casco
urbano, y que con su murmullo rompe el
silencio de la Plaza Félix Rodríguez
de la Fuente. Fue construida como bien
indica su placa en 1932, siendo alcalde
D. Antonio Delgado Carballar; para abastecer
a la población.
Cercana
al Ancla anterior se encuentran el Convento
y la Iglesia de San Pedro, construidos
por las aportaciones de la familia Gragera
y de León. El convento, que en
sus orígenes se utilizó
como colegio de niñas, contaba
con su propia capilla, hoy Iglesia de
San Pedro, donde se celebran la mayoría
de los cultos, al encontrarse ésta
en una posición más centralizada
que la parroquia. En el interior armoniza
la simpleza de sus formas con la existencia
de diez hermosas vidrieras, una de la
patrona Sta. Eulalia; representado el
resto de imágenes a santos alusivos
a los nombres de los miembros de la familia
de su fundador, D. Pedro Gragera y de
León.