Entre las manifestaciones folclóricas, existen reminiscencias de las repoblaciones leonesas en las jotillas de Aroche. Muy apreciado por sus habitantes es el conocido como pasodoble de Aroche, verdadero himno local.

La tradición gastronómica se inclina claramente, como en otros pueblos serranos, por los derivados del cerdo. Hay otros platos propios para disfrutar en los fogones locales, "salchichas en aguardiente" y la "sopa de peso", compuesta de pavo, huevo, pan, almendras y especias.

Aroche ha contado también con una fuerte tradición artesana, hoy muy reducida. Destacan los trabajos de guarnicionería de Luis González, y la antigua tradición de fabricar tejas y ladrillos con pies y manos, en hornos centenarios.