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Los
primeros indicios de la ocupación humana se remontan a la
Edad del Bronce.
De nuestra era existe un yacimiento romano en la ermita de Nuestra
Señora de la Coronada, encontrándose restos de columnas,
sillares y otros materiales cuyos orígenes no están
suficientemente documentados.
Por
su denominación y como todas las poblaciones que se inician
con el topónimo "Corte", nace como una agrupación
de viviendas dedicadas a la explotación agropecuaria y dependiente
de Aracena, y adquiere importancia demográfica en el siglo
XVI, momento en el que empieza a construirse la iglesia actual.
En 1630 el rey Felipe IV le otorgó el título de villa,
aunque en este periodo el nuevo municipio conoció una fuerte
crisis demográfica asociada a las guerras con Portugal, tan
negativas para el conjunto de la Sierra.
Al
inicio del siglo XX, y de forma muy temprana en comparación
con otras comunidades serranas, se inicia un ininterrumpido declinar
demográfico asociado a la crisis del sistema agroforestal
de subsistencia, que reduce los efectivos.
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