A mediados del siglo VIII esta zona es repoblada por leoneses y se convierte en tierras de realengo, bajo la jurisdicción del reino de Sevilla y adscrito al municipio de Galaroza. Desde 1559 pasará a depender sucesivamente de diversos señores, compartiendo su suerte con Galaroza, entre ellos el Conde-Duque de Olivares y desde 1645 el Conde de Altamira. En 1716, Fuenteheridos se segrega de Galaroza y la villa vuelve a depender administrativamente de Sevilla. Conoce un progresivo crecimiento gracias entre otras causas a la explotación de sus canteras de mármol y a la abundancia de sus aguas, que permitían una agricultura en regadío. Su máximo poblacional histórico se alcanzó en 1920, con una cifra próxima a los 1400 habitantes. Desde entonces, los efectivos han conocido un lento declinar, acentuado en la década de los setenta, que ha reducido la población a la mitad.