La tradición local relata que los vecinos solicitaron al rey Carlos III la gracia de un puerto de mar, consolándoles el monarca al permitir que los quintos de la localidad sirvieran en destinos de la marina.

Tradiciones y leyendas aparte, lo cierto es que esta zona fue repoblada en el siglo XIV por colonos de origen gallego y leonés, y se funda entonces una aldea adscrita a Aracena, que se emanciparía en 1768.

Otros hechos importantes de su historia han sido el saqueo que sufrió la población por la tropas francesas en 1810 y las epidemias de cólera que diezmaron la población en esa centuria.

Durante el siglo XX, la población creció de forma muy limitada hasta el final de la autarquía, alcanzando los 650 habitantes en 1950, para descender paulatinamente hasta los 350 del censo de 1991.