La cercanía de numerosos enclaves mineros en el entorno permite vincular el origen de los asentamientos humanos en Santa Olalla a la explotación y comercio de los metales en la Edad de Bronce, hace unos tres milenios. Esta ruta comercial se consolida en época romana, al constituirse la denominada Ruta de la Plata.

Las primeras referencias documentadas se remontan al real privilegio que en 1293 otorgó Sancho IV, a instancias de las autoridades hispalenses, para la fortificación de la conocida como banda gallega frente a la amenaza portuguesa, apenas apaciguada tras sucesivas guerras y tratados. La construcción de las plazas fuertes, incluida la de Santa Olalla –que algunos consideraban como la “llave” de Sevilla- fomentó el proceso de repoblación de estos territorios por gallegos y leoneses.

Con la llegada de los nuevos pobladores se estableció una importante aljama o comunidad judía, cuya sinagoga fue destruida en 1390.